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Bienvenido, hoy es: 18 de diciembre de 2017

El 600 tiene mucha historia

 

Por: Roberto A. Nigrinis Velandia

 

Se diseñó con el motor trasero y un pequeño baúl en la parte delantera. Además el 600 disponía de un espacio pequeño detrás de la silla posterior en el que se podían ubicar pequeños paquetes, adicionalmente este compartimiento se podía ampliar al abatir el espaldar de la silla posterior. Su sólida carrocería de dos puertas, permitía el ascenso y descenso del vehículo con gran facilidad gracias a las generosas dimensiones de estas.

 

 

 

 

En su interior reinaba la austeridad, un tablero de instrumentos en el que sobresalía el velocímetro y al que se sumaban indicadores de aguja para el nivel de combustible y en algunos modelos para la temperatura del motor. Dejando la información sobre el estado del sistema de carga y la presión del aceite del propulsor a simples testigos luminosos.

 

En los primeros modelos las ventanillas traseras no contaban con mecanismo para subir y bajar los vidrios, ya que estos se corrían, además de las puertas que abrían hacía atrás.

 

Debajo del tablero de instrumentos se encontraba un porta objetos, al que se sumaban dos pequeñas carteras en las puertas que permitían guardar algunas cosas.

 

 

Las sillas permitían variar su cercanía o lejanía al timón ya que sus espaldares eran fijos, lo que sucedió siempre a lo largo de su historia. Estas se empujaban hacía adelante para permitir el acceso a su puesto de los pasajeros posteriores.

 

En cuanto a motor, en un comienzo utilizaba un pequeño propulsor de cuatro cilindros, 633 c.c, que producía 21 HP/ 4.600 rpm refrigerado por agua y que se montaba con una caja manual de cuatro velocidades adelante accionada desde el piso de la cabina, y la cual no contaba con la primera marcha sincronizada. En los modelos posteriores el motor de cuatro cilindros en línea sufrió modificaciones, pasando a 750 c.c aumentando la potencia hasta los 32 HP/4.600 rpm y un torque de 5.20 Kgm/2.500 rpm. Al final de su producción incluso se utilizó un motor de 850 c.c, sin olvidar que el 600 a lo largo de su historia tuvo versiones preparadas de Abarth de hasta 1.000 c.c y potencias superiores a los 100 HP.

 

 

 

El longevo 600 que se presentó en el Salón de Turín de 1955, se fabricó en diferentes países hasta 1992 cuando cesó su producción luego de un poco más de cuatro millones de unidades. En Italia se llamó FIAT, en España SEAT, en Alemania Neckar, en Yugoslavia Zastava y en Turquía Tofas.

 

Sobre su plataforma se hizo en España una versión de cuatro puertas exclusiva para este país, llamada 800. En Italia y otros países también se fabricó un microbús llamado T800, una camioneta de reparto llamada Formichetta y una van de pasajeros denominada Múltipla.

 

 

 

Algunos carroceros también tomaron su base y su mecánica para producir pequeños autos deportivos en ediciones limitadas, como fue el caso de Viale y Pininfarina en Italia y Siata y Serra en España.

 

 

En España, Italia, Holanda, Gran Bretaña, Australia y Bélgica se le profesa gran cariño al 600, allí existen infinidad de clubes de cultores de este simpático modelo. En América Latina la devoción por este compacto se vive con gran intensidad en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y con menor intensidad en México y Colombia. Especialmente en los países del como sur existen categorías de automovilismo en las que compiten únicamente estos automóviles.

 

 

El 600 ha tenido gran difusión en Colombia, primero como auto importado y luego como producto ensamblado. En 1964 llegaron los primeros Fiat 600 importados de Italia por la firma Corauto, al año siguiente la misma firma trajo a nuestro país unos cuantos SEAT 600 españoles, que como dato anecdótico fueron los primeros autos de este modelo exportados en la historia de la marca española en 56 años de trayectoria desde su fundación. Estos curiosos autos fueron conocidos en nuestra patria como ¨ Topolinos¨

 

 

 

 

En 1977 salieron de la planta de C.C.A (Compañía Colombiana Automotriz) ubicada en Bogotá los primeros 600 ensamblados en nuestro país. Estos autos se armaban con CKD – partes- traídas de la planta de Kragujevac Yugoslavia. El proceso de ensamble se llevó a cabo con gran intensidad entre 1977 y 1979, que dando algunas cantidades de CKD, que permitieron armar algunos autos en 1981,1983 y 1984 cuando la planta ya ensamblaba productos Mazda.

 

Hoy en día subsisten muchos 600 en el mundo entero. En Colombia se han hecho intentos por crear un club, proceso que ya da sus frutos. Todavía se ven algunos en nuestras calles, desafortunadamente pocos se encuentran en buen estado, la mayoría han sufrido el inclemente paso del tiempo, las manos inexpertas, el maltrato de sus dueños y el desprecio e ineptitud de muchos mecánicos.

 

 

 

Nunca fue un automóvil veloz, ni su motor sobresalió por su gran potencia, ni tampoco sus ejes posteriores mostraron una fortaleza fuera de serie. Pero lo que nadie podrá negar jamás es que fue un automóvil con una personalidad definida, nunca nadie al verlo dejó de emitir sus muestras de apoyo o rechazo.

 

 

 

Primero movilizó a la Europa de la postguerra, prestando luego sus destacados servicios en países de Europa oriental y del tercer mundo, donde demostró que su bajo consumo de combustible y su gran fortaleza –así su apariencia indique los contrario- resultaban ideales para las personas que buscaban economía sobre ruedas. Y a fé que cumplió con su cometido dejando una imagen indeleble en la mente de millones de personas a lo largo y ancho del planeta. En Argentina se le llama Fitito o Bolita, en España Seilla o Pelotilla y en Colombia Topolino. No importa el nombre con el que se conozca coloquialmente, esto es lo de menos, simplemente es y será simplemente un 600.

 

 

 

 

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