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Bienvenido, hoy es: 21 de octubre de 2017

Austin Healey

 

 

Por. Roberto Nigrinis Velandia

Este hecho marcaría el rumbo de la vida de Donald Healey, ya que desde ese momento no pensó en nada diferente a motores, máquinas y engranajes. Antes de terminar la secundaría (1915) para realizar su sueño de ser piloto, decidió enlistarse en la R.A.F (Royal Air Force), para lograrlo mintió sobre su verdadera edad. Allí se graduó como piloto y fue derribado en una misión en 1917, lo que lo obligó a permanecer en tierra hasta el final de la Primera Guerra Mundial.

Posteriormente y con el apoyo de su padre, quien le cedió un pequeño cobertizo en la parte trasera de su casa, comenzó a trabajar en sus proyectos mecánicos, que apuntaban a construir automóviles deportivos que el mismo conduciría, a la par que instaló en su ciudad natal un alquiler de automóviles. A mediados de los años 20 decidió comenzar a participar en rallyes, logrando triunfar en 1931 en Montecarlo, piloteando un automóvil Invicta. Durante esta época en las competencias, fue reconocido no sólo por su tenacidad, sino por una gorra de Cricket multicolor, la cual recordaba su pasado como piloto militar.

Al desencadenarse la Segunda Guerra Mundial, volvió a la R.A.F como piloto, instructor, mecánico y diseñador de vehículos blindados.

Finalizada la guerra, se trasladó a Warwick, donde un amigo llamado Wally Allen le ofreció una bodega donde podría instalar su fábrica de automóviles, lo que finalmente sucedió en 1946, cuando comenzó a trabajar con su amigo y socio Achille Sampietro. A la par de sus actividades como diseñador y constructor del Healey Westland, continuó como piloto de sus propias creaciones y como preparador de autos para otros competidores.

En 1949 durante un viaje en barco conoce a George Mason presidente de Nash Kelvinator, quien no sólo le ofrece los motores de seis cilindros que produce su compañía, sino que lo invita a los Estados Unidos a conocer sus fábricas, allí acuerdan iniciar la fabricación de un auto conjuntamente, el Nash Healey, lo que se lleva a cabo desde el año siguiente con buenos resultados en cuanto a imagen, más no en dólares. Pese a lo breve de la asociación este auto, se convierte en la carta de presentación de Donald Healey en el mercado de los Estados Unidos, que era lo que realmente buscaba y lo que le traería el reconocimiento en ventas a sus modelos posteriores, como el Austin Healey.

Entre 1950 y 1952, a la par del trabajo conjunto con Nash y Pininfarina, producía su deportivo Healey Silverstone con motor Riley, que superaba los 176 Km/hora. Pero Healey quería un motor un poco más rendidor y de menor costo de compra , por lo cual se puso en contacto con la British Motor Company, que le ofreció lo que necesitaba, el motor usado en el Austin A90 Atlantic, de esta asociación surgió una gran amistad con Leonard Lord presidente de BMC. El apoyo del gran fabricante británico motiva al inquieto Healey a querer diseñar un nuevo automóvil deportivo, para ello encarga a sus empleados Barry Bilbie del diseño y ejecución del chasis, el cual se fabrica en aluminio y a Gerry Coker de la carrocería, utilizando el motor Austin de cuatro cilindros y 2.660 c.c. Es importante resaltar que a Healey no le gustó el diseño del frontal, el cual se modificó, y de la cola, lo que requirió una ardua labor de convencimiento de su diseñador, hasta lograr la aprobación final de su jefe.

 

El resultado no podría haber sido mejor, la prensa lo alaba durante su presentación en el Salón de Londres de 1952. Allí se le reconoce el equilibrio perfecto entre chasis, motor y una hermosa carrocería de inspiración italiana. Esto último se convierte en el mayor orgullo para el creador y diseñador de esta Gerry Coker, un sencillo muchacho campesino, nativo de un poblado cercano a Warwick.

Luego del éxito durante su presentación, Leonard Lord, no sólo felicitó a Donald Healey, a su hijo Geoff y a todo su equipo de trabajo por el excelente trabajo realizado, sino que le propuso a Healey la fabricación en gran cantidad de su modelo recién lanzado bajo la marca Austin, de allí nació el inmortal Austin Healey, el cual se fabricaría en las grandes plantas de la BMC y se vendería en la red de concesionarios del gigante británico.

Al año siguiente se presenta el primer Austin Healey, llamado 100. Utilizaba el tradicional motor de cuatro cilindros usado en el Austin A90 Atlantic, que producía 90 HP/4.000 rpm y un torque de 19,9 Kgm/ 2.500 y acoplado a una caja de cambios manual de 3 velocidades más overdrive accionada desde una palanca ubicada en el piso. El propulsor no era tan potente como se esperaba, pero a cambio y gracias a su carrera larga garantizaba buen torque desde bajas revoluciones, lo que permitía recuperar velocidad con asombrosa facilidad. Su velocidad máxima se situaba en los 160 Km/hora, nada mal para un automóvil que pesaba 915 Kilos cuando usaba muchas piezas de carrocería en aluminio y 975 cuando enteramente se utilizaba acero. Este auto con modificaciones compitió destacadamente en las 24 horas de Le Mans. De esta experiencia surgió un auto evolucionado para calle, el Healey 100 M LeMans con motor de 110 HP de potencia.

En 1955 se presenta el Healey 100 (BN2) con caja de cambios manual de cuatro velocidades más overdrive y la opción de motores de 90 y 110 HP. A la par se vende un modelo llamado 100 S, que cuenta con carrocería de aluminio, que baja su peso a 890 kilos.

En 1956 sale al mercado el Austin Healey 100/6, que recibe retoques en su frontal y que acoge desde ese momento un motor de seis cilindros en línea, con 2.639 c.c de desplazamiento, una potencia de 102 HP/4.600 rpm y un torque de 19,6 Kgm/2.400 rpm, con una caja de cambios manual de cuatro velocidades y overdrive opcional.

Al año siguiente el motor aumenta su potencia a 117 HP/4.750 rpm y el torque a 20,6 Kgm/3.000 rpm, gracias al aumento de la compresión y al uso de dos carburadores de mayor capacidad.

En 1958 se amplía la carrocería, que ahora puede transportar dos adultos adelante y dos personas menudas o niños en la parte posterior.

1959, marca el inicio de un nuevo capítulo para el Austin Healey, al incorporarle un nuevo motor de seis cilindros, ahora de 2.912 c.c que eroga 124 HP/4.600 rpm y un torque de 22,4 Kgm/2.700 rpm, una caja de cambios manual de cuatro cambios, con la opción de overdrive. Por primera vez se le incorporan frenos de disco adelante, dejando los tradicionales tambores atrás. El peso total de este nuevo modelo llamado extraoficialmente Mark I, es de 1.080 kilogramos vacío y su velocidad máxima estimada de 180 Km/hora.

En los años posteriores, el Austin Healey continúa recibiendo actualizaciones. En 1961 se presenta el Mark II, que incorpora cambios en su frontal y en la potencia del motor que llega a los 132 HP/4.750 rpm y su torque a 23 Kgm/3.000 gracias al montaje de tres carburadores, a lo cual se añade una caja de cambios también de cuatro velocidades más overdrive opcional, con accionamiento más preciso. Este modelo lograba alcanzar los 185 Km/hora.

Transcurrido un año, sufre nuevos cambios. Se vuelven a utilizar únicamente dos carburadores, lo que baja la potencia a 131 HP. Además se montan por primera vez vidrios laterales descendentes, lo que no gusta a los puristas. Adicionalmente se instala una carpa de mayor calidad y más sencilla de montar y de desmontar.

El modelo de 1963, llamado Mark III Fase I, ofrece mayor potencia en su tradicional motor de tres litros, al montar dos carburadores SU HD8 y al variar el sistema de distribución, ahora son 148 HP/5.250 de potencia y 23,9 Kgm/3.000 de torque. Adicionalmente se monta servofreno y las relaciones de caja vienen mejor escalonadas. Se anuncia una velocidad máxima de 195 Km/hora.

Al año siguiente se presenta el modelo Mark III Fase II, con un eje trasero diferente, que ofrece mayor altura al piso y un comportamiento diferente en curva y una velocidad máxima ofrecida por el fabricante de 195 Km/hora..

En 1968, se venden los últimos Austin Healey 3.000 Mark II, fabricados a finales del año anterior. La producción se termina ante la caída vertiginosa de las ventas principalmente en el mercado de los Estados Unidos (su principal mercado), al exigir las autoridades de tránsito el cumplimiento de rigurosas disposiciones sobre potencia, seguridad activa y pasiva, lo mismo que sobre control de emisiones. Además de las duras restricciones a la entrada de automóviles importados, buscando salvaguardar la industria estadounidense.

Este fue el final de un auto creado artesanalmente, y luego producido por un gran fabricante. Se construyeron 72.020 autos, durante los casi 15 años de producción.

Luego de la desaparición de su auto estrella, la BMC le propone a Donald Healey utilizar su nombre en un nuevo Austin conocido como 4.000 con motor Rolls Royce, pero este se niega, al considerar que al auto le falta personalidad y atractivo. Por el contrario centra su actividad en un nuevo proyecto, el Jensen Healey. En 1973 la reina Isabel II lo nombra caballero del imperio británico. Sir Donald Healey falleció en su natal Perranporth el 15 de enero de 1988, a los 89 años y luego de una vida llena de velocidad, gasolina y amor por los autos deportivos.

El invitado a la sección Nostalgia, es un Austin Healey 3.000 de seis cilindros, con cuatro apoyos de cigüeñal, fabricado en 1959, y al cual su dueño mantiene en impecable estado de conservación, como lo certifican las fotografías que acompañan esta nota.

Su propietario, un amante de los deportivos británicos, le ha realizado algunas modificaciones buscando mejorar aún más su excelente rendimiento de fábrica, le cambió el múltiple de escape y le puso uno de mayor flujo. Cambió los dos carburadores de origen, por unos de mayor rendimiento, con lo que calcula la potencia actual de este Healey ha quedado en unos 160 HP, lo mismo que el torque que también ha sido mejorado.

Todo lo anterior también ha recibido el apoyo de un nuevo distribuidos electrónico y de una bobina de alto rendimiento. También se reemplazó la dinamo por un alternador, buscando confiabilidad. Además se montaron nuevas luces halógenas que mejoran sin duda la conducción nocturna, la que también se ve favorecida por un par de exploradoras, muy útiles sobretodo cuando se viaja con niebla. Este auto es un competidor habitual de los tradicionales circuitos de San Diego que se corren en el autódromo de Tocancipá y donde se bate con algunos MG, Triumph y hasta con otro Austin Healey modificado para pista por el famoso preparador Denis Welch, que lo ha hecho casi imbatible. Este auto nos hizo recordar las epopeyas al volante de pilotos como Stirling Moss y Lance Macklin en las pistas de LeMans o Sebring o de Timmo Makkinen y Paddy Hopkirk en las pruebas de rallyes exprimiendo lo mejor de los Healey, pulverizando records y rivales en otras marcas de auto, dándole gloria y lustre al automovilismo británico y a su industria.

Las líneas del Healey 3.000 son sencillas, muy limpias, con un capó muy largo, con un resultado muy homogéneo y equilibrado, que transmite la sensación de gran potencia y movimiento incluso estando el auto detenido. Lo anterior unido a un frontal agresivo transmiten poder y suficiencia a quién lo mira.

El espacio del habitáculo es suficiente en la parte delantera, no así en la posterior donde caben niños o equipaje, cabe aclarar que este último cuenta con buen espacio para su transporte en el baúl.

El tablero es muy sobrio y funcional, los instrumentos de aguja, suministran información completa sobre velocidad, revoluciones por minuto, temperatura y presión de aceite del motor y estado del sistema de carga. Vale resaltar que para ser un deportivo británico de los años 50, la ergonomía es bastante buena. Lo que también sucede con la posición al conducir.

La carpa es sencilla de montar y desmontar, no sucede lo mismo con las ventanas laterales fabricadas en plexiglás, que resultan engorrosas de manipular y de instalar.

El funcionamiento del auto es soberbio, un simple giro de la llave de encendido y el motor comienza a ronronear. Un leve toque del acelerador hace rugir esta bestia en reposo, y al engranar la primera velocidad y al soltar el pedal del embrague comienza el derroche de rendimiento con ese sabor retro que aman sus miles de seguidores en el mundo entero y que nos prepara para un viaje al aire libre, con el viento en la cara, pese al vidrio panorámico y a disfrutar de una buena despeinada, que nunca viene mal cuando de divertirse se trata.

No hay asistencia para la dirección, sus frenos con disco adelante y campana atrás exigen ser pisados con energía para cumplir su función con eficiencia.

Las suspensiones bastante rígidas, ofrecen buena respuesta en terreno virado, sin resultar demasiado duras, lo que las haría agotadoras. Mientas que sus sillas ofrecen buen apoyo y no resultan agotadoras según su dueño, quien hace algunos días viajó hasta Bucaramanga a un encuentro de automóviles antiguos.

Las ruedas de 15 pulgadas utilizan llantas radiales Dunlop están montadas en rines cromados con ajuste central y son reemplazadas ocasionalmente por unas de pista del mismo fabricante, durante sus esporádicas apasiones en la pista de Tocancipá.

 

FICHA TECNICA
Motor

6 cilindros en línea
12 válvulas OHV

Cilindrada
2.912 c.c.
Potencia
160 HP/4.600 rpm
Torque
24.5 Kgm/2.700 rpm
Compresión
9,1 a 1
Alimentación
Dos carburadores
Dirección

Bolas recirculantes con asistencia

Transmisión
4 velocidades
Suspensión
Del: Independiente
Tras: Eje rígido con ballestas y barra Panhard
Distancia entre ejes
2.33 mts
Largo/Ancho/Alto
4.00/1.52/1.25 mtrs
Frenos
Del. Discos, Tras. Campana
Depósito de Combustible
14.5 galones
Velocidad Máxima
180 Km/hora
Llantas
5.90 x 15""
Peso
1.077 Kgm
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