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Bienvenido, hoy es: 18 de diciembre de 2017

Expedición Toyota Prado Santander 2007

Recuerdos de un participante
Por: Roberto Nigrinis Velandia
Director
www.carrosyclasicos.com

Un total de 170 expedicionarios a bordo de 57 vehículos Toyota Prado estuvieron sumergidos en tierras santandereanas recorriendo por vías no convencionales las poblaciones de Socorro, Guane, San Andrés, Berlín, San Gil, Bucaramanga, Cepitá, Barichara y otros lugares tan representativos de la región como las Minas de Yeso, el Cañón de Chicamocha, la Mesa de los Santos y el Páramo de Berlín.

Aporte Social de Toyota Prado

La Expedición , además de aventura y diversión, tuvo un importante impacto social en el Páramo de Berlín cuando representantes de SOFASA-Toyota, en un acto simbólico, hicieron entrega a la Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito un aporte económico para la obtención de una maquinaria para la producción de cacao en la comunidad del Catatumbo. Esta iniciativa social, ubicada en la zona agrícola más importante de Santander, permitirá fortalecer las cadenas productivas de más de 2.000 familias de la región.

Todos los participantes llegaron a sus hogares con una experiencia de vida para contar, y con la satisfacción de haber puesto a prueba sus Toyota Prado en el marco de la Expedición Toyota Prado Santander 2007.

Fuimos invitados por Sofasa Toyota a participar en la tercera edición de este original evento, que año tras año mediante un sorteo, escoge a los propietarios de Toyota Prado que integrarán el grupo de expedicionarios.

Con algunos miembros de la prensa, funcionarios de Sofasa, integrantes del Staff de logística, los participantes, al igual que miembros de la Policía vial que nos acompañarían partimos de la sede de Sofasa en Chía para un viaje de más de 1.000 kilómetros , que se recorrieron en 5 intensos y agradables días, por caminos y carreteras del hermoso departamento de Santander.

Este fabuloso recorrido nos permitió regresar a muchos caminos y a su vez rememorar momentos, lugares y personas de nuestra niñez, que nos enseñaron a querer a Santander, tierra donde se encuentran nuestros ancestros.

Bellos paisajes, música colombiana con bambucos y guabinas, platos típicos como el cabrito, la pepitoria, la arepa o el mute nos acompañaron en esta espectacular travesía que recargó nuestro espiritu.

La Ceiba centenaria que preside la plaza principal de la sorprendente Cepitá, la pequeña población en lo más profundo del imponente Cañon del Chicamocha. Además del Socorro, el ¨”pueblito Viejo” del inolvidable maestro José Alejandro Morales, la hospitalidad de la pujante San Gil. Disfrutamos al igual que todos los habitantes de Guane del partido de fútbol entre Colombia y Argentina, en una pantalla gigante montada en la plaza del pueblo y disfrutamos unidos de la sufrida victoria de nuestro combinado patrio. Pasamos por la bella y conservada Barichara y tuvimos tiempo para explorar cuevas y practicar el Rafting en el torrentoso río Fonce.

La exigente travesía continuó por el filo de Cañon de Chicamocha, que nos llevó de Cepitá hasta San Andrés en la provincia de García Rovira, donde fuimos recibidos por una población muy joven y alegre que nos ofreció su hospitalidad.

Pasamos bajo una intensa lluvia por la triste y fría población de Guaca, donde muchos de sus habitantes nos dieron la bienvenida y de donde tomamos un camino secundario que nos llevó al páramo de Berlín donde funcionarios de Sofasa entregaron de manera simbólica equipos para mejorar la productividad de los cacaoteros del Catatumbo, una de las regiones más ricas y bellas del país, y desgraciadamente de las más golpeaddas por la violencia.

Visitamos la hermosa y cada vez más grande y próspera Bucaramanga, de donde partimos para la Mesa de Los Santos donde visitamos una imponente mina de yeso, que recorrimos en los Toyota Prado y donde tuvimos un hermoso concierto de música colombiana con la cantante Carolina Muñoz Torres y su grupo.

De regreso a Bogota visitamos el Parque nacional del Chicamocha, construido respetando al máximo su entorno y resaltando la belleza del Cañon del Chicamocha.

Fueron 5 días rodeados de naturaleza, de paisaje, de amigos, durmiendo en pequeños poblados dentro de carpas, con lluvia y sol o por el contrario en hoteles de cinco estrellas, pero sobretodo respirando Colombia.

Por estos difíciles y exigentes caminos pudimos apreciar de primera mano la tecnología, la fortaleza y la confiabilidad de los Toyota Prado, al pasar ríos, superar grandes pendientes en seco y mojado, con tracción sencilla o doble e incluso recurriendo al bajo, comprendimos porque este modelo que ya se acerca a los 10 años de producción ininterrumpida en el país, sigue siendo uno de los preferidos y consentidos por el cliente colombiano y más aún por el cliente andino.

Aplaudimos este tipo de eventos que recorren nuestro hermoso país, muestran al mundo lo bello que tenemos y promueven el turismo en regiones que lo necesitan para bien de su población.

La organización funcionó a la perfección y todo regresamos a casa, contentos, pero queriendo un poco más a Colombia.

Agradecemos a Sofasa Toyota la invitación a este maravilloso evento y les agradecemos todas las atenciones recibidas, durante estos 5 inolvidables días.

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