Menu

Bienvenido, hoy es: 25 de junio de 2019

El Tren Willys

 

El Tren Willys

En recorridos por carretera a lo largo de nuestro país encontramos en varias ocasiones la vía férrea abandonada; enterrada y deteriorada sin ningún uso más que el de recordar y transportarnos a los días en los que el tren llegaba a los pueblos trayendo el progreso y alegría a regiones enteras. Con gran admiración y nostalgia nos quedábamos pensando en que se podría hacer para devolverle la vida a la vieja y olvidada vía.

Texto y fotos: Ing Julián Naranjo y Carlos Muñoz Forero
Especial para www.carrosyclasicos.com

Para asumir una aventura férrea se optó por utilizar un campero Willys. ¿Transformar el querido y versátil Jeep en tren? una idea que llego a sonar como descabellada, como una idea muy loca y para algunos simplemente como “ganas de buscarle males al cuerpo”.
Ya lo habían logrado algunos norteamericanos y japoneses con mayor facilidad, en estos países el ancho de sus vías férreas es de1,20 m (ideal para el Willys), mientras que en Colombia su ancho llega a los 0,90 cm. Este era el primer obstáculo, pero igual se continuó con el proyecto de poner el vehículo “sobre rieles”. Poco a poco la idea fue tomando forma y rumbo; un interés constante nos llevo a Fabio mi padre y a mi en cuestión de varias semanas a realizar la metrología respectiva, el diseño y la unas pruebas preliminares cerca de la casa, no dormíamos pensando en el “Willys-tren”, tampoco tuvimos otro tema de conversación durante semanas.
Para superar el inconveniente de la distancia entre rieles se recurrió a unos rines de buseta (bus pequeño) y se quitaron los amortiguadores para evitar roces entre algunos elementos mecánicos y las nuevas ruedas.
Todo estaba listo, la primera prueba se realizó en Fontibón con éxito. Lo que si resultó curioso fue la visita de unos agentes de policía que acudieron al llamado de algún vecino intrigado por nuestro ensayo. Al comprobar que todo funcionaba correctamente, decidimos buscar un lugar más tranquilo, se seleccionó una vía cercana al municipio cundinamarqués de Zipacón.
En el lugar escogido se procedió a ubicar el Willys, posteriormente se quitaron las llantas normales y se ubicarón en unos soportes especiales para poderlas transportar y por último subierón los diz pasajeros. Comenzó el recorrido de manera tranquila y sin sobresaltos, no se contaba con que la vía podría tener obstáculos y que para poder superarlos no se llevaba más que un hacha y una cruceta, además se desconocía si la vía se utilizaba o no. Después de unos quince minutos los viajeros descubrieron que se dirigían erróneamente a Facativá y no hacía el verdadero lugar de destino.
Tocó regresar al punto de partida en reversa, para luego reubicar el frente del vehículo en la dirección predeterminada, esperando llegar muy pronto al lugar de destino donde nos esperaba un suculento sancocho de gallina. No se consideró llevar comida ni bebidas en atención al espacio disponible. No contábamos con que a los 10 minutos de recorrido encontraríamos un derrumbe de tierra, un árbol caído y una roca gigantesca que taponaba. Con las precarias e insuficientes herramientas y la gran voluntad de todos, se logró superar el duro escollo. Luego vendrían otros obstáculos similares que fueron superados de la misma manera. Al poco tiempo se comenzó a nublar y se presagiaba lluvia.
Se continuó por un paraje despoblado, donde se produjo la rotura de un bocín. Por sugerencia de uno de los participantes en la aventura, se haló el vehículo con gran dificultad por un terreno muy pendiente hasta una pequeña casa donde se dejó guardado al lado de todos los elementos que se llevaban para evitar que se extraviaran.
El próximo destino escogido Villeta-Tobia en un trayecto de vía recorrido por un pequeño tren particular que transporta turistas y habitantes de la región por paisajes muy hermosos y tranquilos muy recomendable, en el que se también se practican deportes extremos. A esta nueva travesía se había sumado otro Willys-tren con rines y mejores soportes para rines y llantas, mas espacio para pasajeros y mayor cantidad de herramientas y equipo para sortear las dificultades. El día soleado permitió disfrutar de 50 minutos de recorrido escoltados por el tren local, despertando el asombro de los nativos y de los jugadores de Golf que en ese momento disfrutaban del campo del Club Payandé.
El próximo recorrido será entre los municipios cundinamarqueses de Girardot y Tocaima, donde esperamos disfrutar de todo lo alegre, divertido y positivo que nos pueden brindar los Willys.
Ha pasado el tiempo después de haberlo logrado y hemos gozado de varias aventuras y de experiencias inigualables con nuestro grupo de amigos y de la familia integrante del club Willys Pasión, recorriendo bellos e inéditos paisajes y sufriendo en algunos casos el deterioro sufrido por las vías férreas de nuestro país, llevando y compartiendo nuestra alegría con gente de la región que siempre nos recibe con agrado y con los brazos abiertos siempre dispuestos a colaborar.

 

 

volver arriba