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Bienvenido, hoy es: 18 de noviembre de 2017

Matra Simca Bagheera 1973

Matra Simca Bagheera

 

Para acercarnos a este singular vehículo lo primero que debemos hacer es regresar al origen de Matra que significa Mécanique Aviation Traction una empresa dedicada a la investigación y  desarrollo tecnológico de misiles, satélites y armamento aeronáutico de alta precisión fundada en 1941. De esta empresa con tanta trayectoria tecnológica nacería en 1964 en la ciudad de Romorantin, la  Anonyme des Engins Matra), empresa también francesa que se dedicaría a la construcción de vehículos deportivos y que tendría una división especializada conocida como Matra Sport al frente de la cual fue nombrado Jean Luc Lagardere.

Texto y fotos: Roberto Nigrinis

La compañía inició actividades modernizando y mejorando el conocido modelo Djet de René Bonnet, a la par que iniciaría el desarrollo de un modelo llamado 530. También estableció un programa de competición que arrancó oficialmente en enero de 1965 cuando apareció un monoplaza de Fórmula 3 que tuvo su debut oficial en mayo de este año en el circuito de Mónaco. También incursionaría en las categorías de Fórmula 2 y Fórmula 1, al igual que en las carreras de larga duración como las 24 Horas de Lemans y los 1.000 kilómetros de Monza en Italia entre muchas otras.


La producción en serie se inició con los modelos Djet V y Djet VS, ambos con motores Renault de cuatro cilindros y 1.100 c.c, que provenían del Renault 8 Major y del Renault 8 Gordini. En 1966 se presentó el Djet VI que usaba el motor Gordini 1.300. En marzo de 1967 apareció en el Salón de Ginebra el modelo 530, que llevaba el mismo nombre de un famoso y eficiente misil fabricado por Matra. El automóvil 530 con carrocería plástica, ya no usaba motores Renault, ahora montaba en posición central un propulsor Ford V4 de 1.700 c.c, el mismo usado en el Ford Taunus  15 M alemán, pero sometido a varias modificaciones que le permitían llegar a los 170 Km/hora y mayor  torque. Un año después se presentó el 530 LX casi igual al anterior, pero con mejoras en cuanto a marcha y comodidad.


En 1969 Matra se asocia con Chrysler Francia que a su vez había absorbido a la Simca, lo que hizo que los autos se fabricarán con la marca Matra-Simca.


En 1971 se comienza a trabajar en el proyecto M550 que vería la luz en abril de 1973 como el interesante modelo Bagheera, que se fabricó hasta 1980 y del que se produjeron 47.802 unidades. Este también tuvo una versión prototipo dotada de dos motores de 1.294 c.c unidos, con un cárter común que formaba un motor V8, de 2.600 c.c (1.300 c.c x 2) que producía 190 HP y le permitía alcanzar los 240 Km/hora, que no pasó de esta fase primaria. Algunos modelos también montarón el tradicional y conocido motor  de 1.442 que produce 92 HP que conocemos también en Colombia, por haber sido montado en el Dodge Alpine ensamblado por Chrylser Colmotores entre 1978 y 1982 y que no es otra cosa que en Simca 1307 mayor información ver http://www.carrosyclasicos.com/a.php?a=353  .


Este modelo contaba con una amplia carrocería para tres personas fabricada en poliéster y fibra de vidrio que pesaba únicamente 32 kilogramos, la cual se montaba sobre una estructura autoportante construida en acero, conjunto completo incluyendo mecánica que marcaba en la balanza 930 kilos. Esta carrocería fue diseñada por un equipo comandado por Philippe Guédon quien contó dentro de su grupo con Antonis Volanis (Nacido en Salónica Grecia en 1948), creador también de los Matra Rancho y Murena, además del Renault Espace y de los Citroen Xsara Picasso, Aérospatiale, Tefal y Donay. Esta carrocería de líneas rectas es muy perfilada y tiene un coeficiente aerodinámico de 0,33 y sus faros frontales se ocultan a voluntad cuando no son utilizados.Cuenta con dos espacios para carga, aunque el delantero es un poco pequeño y bajo y apenas permite transportar la llanta de repuesto, algunas herramientas, además allí están presentes algunos componentes mecánicos. En la parte posterior tiene un gran vidrio que abre para dar acceso a un pequeño baúl y al motor que está inclinado 15 grados hacía atrás y el cual se encuentra cubierto por una pequeña tapa. Adicionalmente para aislar a los pasajeros del ruido del motor, se le monta un vidrio separador.


El motor usado fue un sencillo cuatro cilindros de 1.294 c.c, con 8 válvulas (el mismo usado en el Simca Rally 2 el 1.100) alimentado por dos carburadores Weber 36 DCNF que produce 84 HP/6.000 rpm, con un torque de 10,8 Kgm/4.400 rpm, acoplado a una caja de cambios manual de cuatro velocidades con embrague hidráulico. Este propulsor se montaba en el centro del vehículo, justo detrás de la banca de tres puestos en que se acomodaban los pasajeros.


El resto del paquete técnico lo integraban: Suspensión delantera independiente con brazos triangulares y barras de torsión. Mientras que atrás también es de tipo independiente con brazos triangulares con barras de torsión. Tanto la suspensión delantera como trasera son casi idénticas a las usadas en los Simca 1.100 TI, 1.200 y 1.307 (Dodge Alpine en Colombia).


El sistema de frenos se basaba en discos en las cuatro ruedas y la dirección en un sistema de cremallera sin asistencia.
Las características básicas del Bagheera son: Largo total 3,974 m, ancho total 1,734 m, altura total 1,198 m, distancia entre ejes 2,370 m, trocha delantera 1,401 m, trocha trasera 1,443 m, peso vacío 930 kilogramos, depósito de combustible 15,80 galones, consumo de combustible estimado 45 km/galón y velocidad máxima 185 Km/hora.


Al Volante
El protagonista de esta nota es modelo 1973, fue importado de los Estados Unidos por su actual propietario, quien inicialmente estaba buscando por internet un automóvil convertible europeo, pero al encontrar disponible el Bagheera, de los muy pocos llegados a nuestro continente y cuyo color inicial era lila se decidió por este.


Al recibirlo debió someterlo a una restauración completa, la estructura metálica estaba muy deteriorada y la carrocería plagada de remiendos poco técnicos. El trabajo fue riguroso y se optó por cambiar el color, al plateado que hoy luce y que hace alarde de una de las mejores restauraciones que hemos observado.


Al terminar la sesión fotográfica su propietario, nos invitó a conducirlo, propuesta que inmediatamente aceptamos encantados, es un vehículo único en el país y la oferta ya la quisieran para sí muchos de nuestros lectores. Fueron unos pocos kilómetros pero muy placenteros.
Todo inició con el “bautizo de fuego” un golpe en la cabeza al ingresar al bajísimo habitáculo. Una vez allí encontramos las tres sillas que acomodan a los dos pasajeros y al piloto. La posición es similar a la que se toma en un monoplaza, silla muy baja y piernas muy estiradas hacía adelante. Timón con la parte inferior recortada, palanca de cambios con un tacto poco preciso y pedales de accionamiento suave. Panel de instrumentos fabricado por Veglia, muy completo en cuanto información útil se requiere, con tacómetro, velocímetro, e indicadores de aguja para la presión del aceite, la temperatura del líquido refrigerante del motor, el nivel de combustible y de carga del sistema eléctrico, además de un radio AM/FM montado de manera vertical.


Tomamos la palanca y la ponemos en punto muerto, a continuación giramos la llave del encendido y comenzamos a sentir un agradable ronroneo detrás de nosotros. Dejamos que el propulsor tome temperatura e introducimos la primera velocidad y aceleramos, se mueve con suavidad y responde con propiedad. Se van introduciendo los cambios uno a uno y vamos ganando velocidad. Responde sobradamente y el nivel sonoro es placentero, nos recuerda algo perdido hoy en día el “sonido racing” de los motores, conserva el delicioso sabor de los motores Simca que conocimos y disfrutamos en nuestra niñez y juventud con esa dosis justa de picante que invitaba a la aventura. Las suspensiones son rígidas y aptas para conducir a gran velocidad. Los frenos son muy efectivos y el sistema de dirección es preciso y suave, lo que no permite extrañar ningún mecanismo de asistencia.
Aceleramos, frenamos y tomamos curvas disfrutando de un deportivo muy original, que seguramente no tiene un rabioso propulsor, pero que se comporta de una manera muy agradable, con una producción de torque que permite incluso tomar curvas a muy baja velocidad en tercera marcha, y recuperar el ritmo fácilmente sin tener que rebajar a segunda.


El ajuste general es bastante bueno, es un auto equilibrado debido al reparto de pesos que permite la ubicación central del motor. Bajo esa carrocería plateada, fabricada en materiales muy livianos, se hace sentir un interesante compendio técnico, que tomó componentes de serie de modelos Simca y les dio un aire muy deportivo para deleite de los que aman los autos originales, pero sin complicaciones técnicas.


Fue una experiencia breve, pero muy placentera que invita sin duda a repetirla, ojalá por más kilómetros y por vías que permitan mayor velocidad, por terrenos más aptos para tratar de llevar el pedal derecho a fondo. A la altura de Bogotá, creemos poco probable lograr los 185 Km/hora de que habla su fabricante, pero los consideramos posibles a nivel del mar. A más de 2.000 metros de altura creemos que unos 160 KM/hora son totalmente alcanzables, una velocidad que ya quisieran alcanzar muchos modelos modernos con pretensiones deportivas y conductores ingenuos.

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