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Bienvenido, hoy es: 06 de junio de 2020

Prueba Seat León Touring 1.8 TSI DSG

Prueba Seat Leon Touring 1.8 TSI DSG un Deportivo encubierto

 

El Touring es el primer producto de Seat en Colombia en incorporar la nueva gama de propulsores turboalimentados en la parte media de la gama del fabricante español. El Leon 2.0 FSI evoluciona mejorando puntos en donde ya era destacable.

Texto: Manuel Fernández
Fotos: Manuel Fernández y Roberto Nigrinis

Prácticamente un año después de su lanzamiento en Europa llegan a Colombia las primeras unidades de la actualización del Seat Leon, que más allá de los usuales cambios en su apariencia implementa una de las mejores mecánicas –sino la mejor- de su segmento.

 

La silueta general se mantiene, adelante rompiendo con cierta redondez gracias a una parrilla menos ovalada, un logo más pequeño y un parachoques con diferente diseño en la zona que rodea a las exploradoras, junto a una entrada de aire ahora trapezoidal.

Atrás, el vidrio trasero fue agrandado hacia los costados, de nuevo volviendo algo más anguloso el conjunto. Los faros traseros terminan en su parte central con un remate diferente hacia arriba que los hace ver más cortos. Los reflectores y el marco que rodea la matrícula fueron alargados y le quitan peso a la trasera.

 

Simplicidad controlada

 

En el habitáculo hay pocas pero notorias mejoras ergonómicamente hablando. El grupo de mandos que controlan el climatizador de dos zonas y el equipo de sonido fueron reemplazados por unos que en general son más fáciles de manejar –ahora si se sabe con certeza cuando está o no prendido el aire acondicionado-. 

La pantalla inferior que normalmente expone las funciones de la radio también asiste al climatizador mostrando con más claridad la temperatura que está siendo escogida a cada lado (que también se puede consultar en los pequeños números rodeando las ruedas selectoras).

 

El control de los espejos o el botón de las luces de parqueo podrían estar en un lugar más intuitivo. Cuestión de costumbre, pues su ubicación tampoco los esconde.

El tablero de instrumentos, ahora iluminado en blanco –siguiendo la tendencia de la sexta generación del Volkswagen Golf-, muestra una información más clara en la pantalla auxiliar al lado izquierdo. Los datos del computador de abordo emplean caracteres además de símbolos.

 

Con gran parecido al del Ibiza, el volante incorpora botones en ambos brazos para gestionar el computador de abordo, el equipo de sonido y la conexión Bluetooth, ahora de serie tanto en el Touring como en el Leon 1,6 de entrada a la gama.

Se mantienen muy austeros los acabados interiores. La guantera sigue siendo simbólica y de un acabado corriente, cae de golpe pero al menos se agradece que su pequeño espacio esté iluminado.

Los bolsillos en las puertas o la consola central no están recubiertos por algún material para evitar ruidos, mientras que los parales centrales no tienen el agradable acabado en tela que si está presente en los delanteros. El ajuste de todas las piezas es bueno y no encontramos ningún defecto, aunque nuestra unidad puntualmente tenía una vibración en la zona del techo corredizo (raro).

 

El Leon sigue siendo un auto muy amplio teniendo en cuenta su bien lograda apariencia. Es más espacioso de lo que aparenta y lo mismo podría aplicar para el baúl, de tamaño suficiente y formas regulares. La posición de manejo se conserva versátil. Su diseño no perjudica la visibilidad. La alta línea de las ventanillas tal vez deja algo escondidos a los niños pequeños que vayan atrás (resaltamos en este sentido los anclajes ISOFIX de serie).

En cuanto a equipamiento, un nuevo adicional que se agradece, además de la mencionada conexión Bluetooth de serie, es el control de presión para las llantas y la función “cornering” de las luces, que ya equipa el Ibiza y asiste con las exploradoras las maniobras a bajas velocidades (en las fotos se aprecia claramente como iluminan independientemente a cada lado según como apunten las ruedas). En todo caso, habríamos agradecido sensores de parqueo en la parte trasera o un control de estabilidad asistiendo al de tracción.

 

Gran parte de la discreción mencionada del Leon está en sus llantas y rines, que cambian de diseño pero siguen siendo poco vistosos.

 

Consideramos que teniendo un tamaño que puede no resultar siendo un argumento de ventas para cierto tipo de compradores (16 pulgadas), son perfectamente suficientes para las capacidades del carro –que no son pocas-, otorgan tranquilidad en nuestros abundantes baches por su perfil y al final de su vida útil no representarán el dolor de cabeza que si podrían ser unas llantas para un rin de 17 pulgadas a la hora de su reemplazo, reduciendo también la posibilidad de que se adquiera un producto de menor precio y calidad sacrificando agarre y tracción, es decir: seguridad.

 

Pensando en el conductor

 

Al volante el Leon nos da la razón al pensar que más allá de querer ser un auto familiar, está orientado hacia el conductor sin ceder practicidad o comodidad en su interior.

Con respecto a su hermano, el Audi A3, la dirección la sentí menos asistida a bajas velocidades y el pedal de freno no tiene un recorrido tan largo, esto lo valorarán algunos conductores y tal vez lo sientan más preciso.

La transmisión de DSG de siete velocidades, también presente en los Skoda Superb y Octavia o en el mencionado Audi A3, junto al propulsor TSI de 1,8 litros y 160 caballos, son un complemento casi perfecto en las situaciones que uno encontrará en las complejas carreteras y vías colombianas (con la excepción de ciertas maniobras urbanas, en donde a veces puede llegar a ser algo brusca).

En autopista las dos últimas marchas son responsables de arrojar consumos que hace unos años habrían sido difíciles de creer en un auto con las prestaciones del Leon. En sexta a 100 km/h, con el motor a 2.500 rpm, es capaz de mantenerse por encima de los 50 kilómetros por galón constantemente, mientras que en séptima, a 3.000 giros y a 140 km/h, logra los 70, en el mejor de los casos, al no ser necesario prácticamente usar el acelerador (situación que puede mejorar si se activa el control crucero).

En una carretera de montaña que hemos empleado anteriormente con varios vehículos, la pendiente en algunas ocasiones obliga a usar la segunda marcha incluso en motores de mucha más cilindrada.

El Leon sorprendió al poder afrontar esta carretera en tercera o cuarta, en el anterior FSI de dos litros, la segunda habría sido necesaria más de una vez. Esto ocurre no sólo gracias a la capacidad de recuperación del TSI a medio régimen debido a la sobrealimentación, sino a las relaciones de caja, que favorecen al motor al mantenerlo en un rango de giro óptimo.

A partir de unas 2.500 revoluciones hay una reserva de aceleración plena, que a pesar de todo sigue manteniendo un empuje progresivo que hace necesario mirar el velocímetro para no exceder un límite racional.

La primera marcha es la única que puede llegar a ser un poco agresiva en su aceleración, sin presentar la tendencia a perder tracción de los más potentes 2,0 turboalimentados que equipan modelos más prestacionales como el Cupra (que también acaba de recibir algunos cambios).

La insonorización nos ha parecido muy destacable. Fue necesario mirar el tacómetro muchas veces al no percatarnos de que el motor giraba a más de 5.000 revoluciones por minuto. La fuente de sonido más clara son las llantas, que en algunas ocasiones –algo que se agravaba según el asfalto- llegaban a opacar al mismo propulsor.

La suspensión, como es bien sabido en varios productos del Grupo Volkswagen, sigue ofreciendo en este nuevo Leon un buen equilibrio entre estabilidad y confort.

En ningún momento presentó movimientos amplios de carrocería que pudiesen llegar a transmitir cierta inseguridad incluso en maniobras o frenadas de emergencia, tampoco tiene una amortiguación seca. La estabilidad lineal en autopista es muy buena para su tamaño y los frenos otorgan seguridad para reducir ritmos muy altos.

El límite en las curvas se puede alcanzar únicamente acelerando con decisión y aprovechando toda la capacidad del motor (algo recomendable cuando no hay tráfico ni alguien que se pueda poner en peligro), ahí se presentará cierta insinuación de subviraje que se puede controlar con precisión gracias al tacto de la dirección. Si no se cierra la trayectoria en exceso, el quejido de las llantas apenas se notará.

Con la nueva posibilidad de hacer los cambios desde el volante en esta versión, se facilita la conducción en carreteras reviradas, siempre y cuando uno se anticipe al retraso típico entre el accionamiento de la leva y el cambio de marcha.

Como ya lo habíamos notado en las transmisiones DSG de seis y siete velocidades, el cambio se efectúa automáticamente al llegar al corte de inyección aún en modo manual (a unas 6.600 revoluciones, en el caso del Leon).

Con el paso de las horas nos dimos cuenta que las sillas podrían ser perfectas si hubiese algo más de soporte en la parte alta de la espalda y la posibilidad de reducir más el apoyo lumbar (eso dependerá de los gustos y complexión de cada persona). Su dureza y sujeción son totalmente adecuadas para una conducción rápida.

Después de un recorrido mixto de casi 230 kilómetros, que en su mayoría cubrió carreteras de doble sentido, incluyendo también autopistas y en una menor medida tramos urbanos -aprovechando constantemente la máxima aceleración del motor-, el consumo arrojado por el Leon Touring fue de 40,4 kilómetros por galón de Extra.

 

Conclusiones:

Detrás de una bien diseñada pero discreta estampa se esconde una de las mejores opciones para quien busque justo debajo de los setenta millones un auto excelente en el aspecto mecánico, dinámico y que transmita muchas satisfacciones al volante. Un conjunto adecuado que entrega de todas maneras consumos racionales y no resulta poco práctico en el día a día.

 

En detalle

 

-La pantalla auxiliar del computador de abordo muestra organizadamente datos como la hora, el modo y el cambio de marchas seleccionado. A elección se puede variar la información en la parte central entre consumos parciales y totales, la agenda del celular –no en todos la detecta-, del equipo de sonido o la segunda distancia parcial. Expone también la temperatura y un velocímetro auxiliar que se puede configurar en millas por hora. En parado puede modificar diversas funciones del carro.

-Un buen detalle fue encontrar que las entradas auxiliar y USB para equipos reproductores de audio están convenientemente iluminadas para ubicarlas más fácilmente en su espacio delante de la palanca de cambios.

-El acabado plateado que decora gran parte del tablero de instrumentos puede llegar a producir ciertos reflejos en el parabrisas con clima soleado, un tono más oscuro habría sido preferible.

-Probablemente lo tienen muchos otros autos, pero es el primero en que noto que la activación de las direccionales anula las luces de parqueo si éstas están prendidas.

Opinión de Roberto Nigrinis

 

Hace un poco más de un año estuvimos probando la versión anterior de Seat León, el facelift a que ha sido sometido lo actualiza debidamente y de manera destacada para continuar sobresaliendo en un mundo que cada vez cambia con mayor rapidez. Ver prueba anterior http://www.carrosyclasicos.com/a.php?a=573

Con un motor de menor cilindrada (1.798 c.c) dotado de turbo que produce 160 HP/5.000 rpm y un torque de 25,5 Kgm entre las 1.500 y las 4.200 rpm, cifras superiores a los 150 HP/6.000 de potencia  y 19,8 Kgm/3.500 del motor sin turbo y de 1.984 c.c. La caja de cambios en el modelo recién probado es de 7 velocidades, mientras que en el anterior era de únicamente 6 marchas.

A nivel interior también ha sufrido cambios interesantes y muy favorables, como es el caso de la iluminación del panel de instrumentos que ahora cuanta con iluminación más clara y discreta, mucho menos agresiva que en el modelo anterior. Además se le dotado de mayor información. En general el tablero ha sido retocado y en nuestro concepto luce menos voluminoso y más agradable tanto a nivel estético como funcional. El volante también es diferente, además de contar con un “grip” estupendo contiene mandos para el radio y para el manejo de otros dispositivos y tiene una apariencia de lujo y distinción muy atractiva.

 

Encontrar la posición de manejo es algo muy sencillo, sin importar la estatura del conductor, ya que se puede subir, bajar y desplazar la silla, a lo que también contribuye el volante graduable en altura y profundidad. Las butacas tienen la ergonomía necesaria para un vehículo de calle de buen rendimiento mecánico, apoyan correctamente el desplazamiento lateral al tomar curvas rápidas, también cabe destacar la agradable tapicería.

La insonorización es correcta, aunque se alcanza a percibir un poco el trabajo de las suspensiones y de las llantas en pisos irregulares y en superficies rizadas. El ajuste de la carrocería, los acabados al igual que el ensamble del vehículo son de primerísima calidad.

El motor y la caja son las “joyas de la corona”, silenciosos y extremadamente eficientes. El propulsor permite conducirlo de modo reposado o deportivo. Con el más mínimo toque al acelerador la respuesta es contundente y conducir o viajar en el auto “pegado” al espaldar es algo habitual. La caja de cambios es estupenda y sus relaciones de caja permiten ser utilizadas y disfrutadas completamente, para ello ofrece la opción de manejo totalmente automático o secuencial desde la palanca o desde las levas ubicadas detrás del timón. Al conducirlo de forma manual, resulta delicioso arrancar en primera marcha y acelerar a fondo para ver disfrutar de como van entrando cada una de las marchas al llegar el motor a la zona de corte de revoluciones. En estas circunstancias su perfomace es rabioso y se percibe de manera directa de lo que es capaz este felino en la vía.

En el tema de suspensiones, estás podrían ser consideradas rudas si estuviésemos hablando de un reposado sedán familiar, pero están perfectamente equilibradas para ofrecer amabilidad a los ocupantes y la dureza justa para poder conducir de modo deportivo un vehículo muy rápido y potente que exige un apoyo impecable sobre el suelo de sus cuatro llantas. A esto último también contribuye un chasis muy bien concebido y ejecutado, noble y sin vicios.  

 

Los frenos con discos en las cuatro ruedas y con apoyo de dispositivos electrónicos detienen la marcha con eficiencia absoluta y su funcionamiento totalmente transparente para él conductor. Las llantas que monta también contribuyen al buen comportamiento del vehículo por su calidad y especificaciones.

Con este vehículo los amigos de Seat muestran que un producto estupendo y exitoso, puede ser aún mejor, lo que esperamos suceda también con el segundo aspecto.

 

 

FICHA TECNICA
Motor

L4, 16 Válvulas

Cilindrada
1.798 c.c.
Potencia
160 HP/5.000 rpm
Torque
25.50 Kgm/1.500- 4.200 r.p.m
Alimentación
Inyección electrónica multipunto
Transmisión

Automática de 7 velocidades

Tracción

Delantera

Suspensión
Delantera: Independiente McPherson
Trasera: Independiente Multibrazo
Dirección
Cremallera Asisitida
Frenos
Discos en la 4 ruedads + ABS + EBD
Llantas
205/55 R16"
Modificado por última vez enMartes, 22 Agosto 2017 18:52
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