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Chevrolet Capitol 1927

Por: Roberto Nigrinis Velandia


 

En 1927 la falta de atractivo de veterano modelo T de Ford que se traducía en disminución vertiginosa en los pedidos, obligó a este tradicional fabricante a suspender el 31 de mayo la producción de su producto estrella, luego de fabricar más de 15 millones de unidades. La situación se normalizaría para la casa del óvalo azul, a partir del 2 de diciembre del mismo año cuando presentó en el Salón de Nueva York el nuevo modelo A, que llegaba con muchas innovaciones frente al modelo que reemplazaba, el veterano Tin Lizzye.

El año de 1927 fue un año muy prolífico en adelantos tecnológicos. Se llevó a cabo el famoso viaje en solitario de Charles Lindbergh volando sobre el océano Atlántico entre Nueva York y París, al mando del Espiritu de San Luis. Por otra parte el piloto británico Henry Segrave alcanzó una velocidad de 328,041 Km/hora en tierra al timón de su Sunbeam Mistery , superando el anterior record alcanzado muy pocos días antes por Malcolm Campbell que había logrado 281 Km/hora en su Bluebird. A la par de estos acontecimientos se inauguró la mítica pista de Nurburgring en Alemania y se corrió la primera edición de la célebre competencia italiana de la Mille Miglia (Mil Millas) que realizó el recorrido Brescia-Roma-Brescia. También tuvo especial significado el estreno de la primera película de cine sonoro “El Cantante de Jazz”. Además se estrenó la última película del director Friz Lang “Metrópolis” considerada una obra maestra del séptimo arte, y adicionalmente murió estrangulada por su propia pañoleta la famosa actriz Isadora Duncan durante un confuso accidente de tránsito.

Para el séptimo año de la década de los años 20, Chevrolet Motor Company (Posteriormente Chevrolet Motor División) presentó su modelo Capitol que llegó a competir con el Ford T, que salió del mercado en mayo de este año. Los resultados en ventas para Chevrolet hace 8 décadas no pudieron ser mejores, logró superar por primera vez en su historia a su enconado rival Ford, al sumar 1.001.780 unidades de todos sus productos, frente a las 555.796 de Ford. Como si fuera poco Chevrolet alcanzó el millón de vehículos fabricados desde finales de 1911.

A estos estupendos e históricos resultados contribuyeron la suspensión de la producción de su rival el Modelo T, mientras se adecuaban las plantas para producir a su reemplazo el Ford A. Además de la realización de una exótica y extenuante travesia de un camión Chevrolet y dos automóviles Capitol, la cual terminó exitosamente después de más 10.000 millas recorridas ( 16.000 kilómetros ) entre Ciudad del Cabo en Sudáfrica y Estocolmo en Suecia, que le permitió a Chevrolet mostrarle al mundo la gran resistencia y duración de sus productos económicos pese a lo exigente y hasta abusivo de la prueba.

Adicionalmente a esta exigente prueba, el propietario de un camión Chevrolet Serie LT realizó un recorrido por la Cordillera de los Andes entre Bolivia y Perú en Suramérica, visitando lugares muy elevados y realizando labores de minería, desplazándose por terrenos aptos únicamente para Burros y Llamas, medios de transporte habituales para los nativos de la región.

Durante 1927 se fabricaron 61.740 Chevrolet Capitol Touring de 1927 en la planta de Oshawa en la provincia de Ontario en Canadá.

Tiene una carrocería que mezcla acero y madera en los bastidores y el piso de la carrocería, la cual viene montada sobre un chasis en acero de alta resistencia a la torsión, debido a que hablamos de un modelo de cuatro puertas convertible. En cuanto a suspensiones recurre a las robustas y confiables ballestas en las cuatro ruedas, las cuales soportan dos ejes rígidos, sin duda alguna el sistema más adecuado a las condiciones de las vías existentes en la época.

Utilizaba sorprendentemente rines metálicos sólidos, dejando los de radios y fabricados en madera como equipo opcional, del que también hacía parte la defensa delantera que se vendía como accesorio a precio extra. Como elemento de norma se destacaba la presencia este año de un seguro con llave para el timón del vehículo, que buscaba evitar robos.

El sistema de frenos mecánico movido por varillaje, únicamente actuaba sobre las campanas ubicadas en las ruedas traseras.

El motor es de cuatro cilindros en línea con tres apoyos para el cigueñal, con un desplazamiento de 2.800 c.c, con válvulas en la culata, lubricado por un sistema de barboteo sin bomba que se encarga de llevar el lubricante a los sitios requeridos. Este propulsor se venía utilizando desde 1914 en los modelos de la marca, y daría paso en 1929 al reconocido motor de seis cilindros en línea con válvulas en la culata, que haría famosa a la marca del corbatín hasta nuestros días. La potencia de este motor es de 26 caballos a sólo 2.000 revoluciones por minuto y su torque de 18 Kgm/900 rpm, con estos rangos de revoluciones tan bajos la longevidad del motor estaba garantizada. Además el índice de compresión de 4,3 a 1 también aporta lo suyo, a la vez que permite el uso de combustible de bajísimo octanaje. El modelo de 1927 incorporó por primera vez filtro de aire y aceite. El sistema de alimentación almacena los 10 galones de combustible en un tanque montado en la parte trasera del automóvil y cuenta con un visor que informa la cantidad disponible. Dicho combustible es succionado por un ingenioso sistema que aprovecha para tal fin el vacío producido por el motor, para luego guardarlo en un tanque pequeño ubicado en el habitáculo del motor (Stewart Vacuum Feed ) y desde donde es liberado por gravedad hacía el carburador Carter One-bbl de un solo vénturi.

La refrigeración del motor, está a cargo de un sistema basado en una bomba que hace circular el líquido refrigerante por el generoso radiador que lo enfría, manteniendo la temperatura apropiada de funcionamiento. Como dato curioso, esta bomba presenta en algunas ocasiones goteos menores, los cuales se solucionan ajustando un tornillo graduador. Para informar la situación de la temperatura del motor, se podía adquirir un útil termómetro, que venía montado en la tapa del radiador, y el que podía ser visto por el conductor a cada instante.

Utiliza una caja de cambios manual de tres velocidades adelante accionada desde una palanca ubicada en el piso, sin mecanismos de sincronización. Este conjunto trabaja acoplado a un embrague de accionamiento mecánico. Las ruedas motrices son las posteriores, las cuales son accionadas por un sistema de cardán que gira dentro de una funda de acero fija, que hace parte de la estructura del chasis.

El sistema eléctrico es de seis voltios y es alimentado por una dinamo que suministra toda la energía necesaria para el funcionamiento del auto.

En Marcha

Sorprende la facilidad con que enciende el motor, pese a llevar estacionado bastantes días. Luego de agregar combustible en el depósito de donde bajará por gravedad al carburador, con solo oprimir el pedal del arranque y ajustar el avance del encendido desde una palanquita ubicada al lado del timón ya ronronea el propulsor con suavidad.

Luego después de soltar el pedal del embrague y en primera velocidad se siente el torque y la potencia del motor, el cual permite realizar casi todo el recorrido en tercera, incluso tomando curvas muy despacio.

El accionamiento de cada uno de los tres cambios hacía adelante con que cuenta el Capitol, debe hacerse con lentitud y suavidad, ya que la caja de velocidades carece de sincronizadores.

En cuanto al frenado, con guardar una prudente distancia con respecto al vehículo que nos precede, el sistema mecánico que actúa sobre las bandas ubicadas en las ruedas posteriores, realiza su trabajo con gran efectividad.

Gracias a la generosa altura al piso, dada en gran parte por sus generosas ruedas y a la fortaleza de sus ejes rígidos, el Chevrolet Capitol se comporta en terreno agreste como si fuera un campero, pero ofreciendo comodidad a los cinco pasajeros cuando se transita por terreno asfaltado, a esto también contribuyen sus mullidos cojines.

El Chevrolet Capitol de 1927 era mucho más moderno que su rival el Ford T, con soluciones técnicas aún vigentes hoy, por lo que no sorprenden sus resultados en ventas, que casi duplicaron o cuadruplicaron las de sus competidores.

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