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Bienvenido, hoy es: 06 de junio de 2020

El regreso del De Dion Bouton, la nueva epopeya colombiana (primera parte)

Texto: Camilo Ernesto Hernández Rincón

Fotografías: Delegación FMTA (Fundación Museo del Transporte de Antioquia) en Europa

Especial para www.carrosyclasicos.com

Medellín - Antioquia, 19 de octubre de 1899: El acaudalado Carlos Coriolano Amador trae desde Francia a Colombia un extraño artilugio mecánico con cuatro ruedas del que se dice, puede caminar sin cabalgadura y lo ensaya en las calles empedradas de la incipiente capital antioqueña. Las crónicas registran que se trata de un automóvil marca De Dion Bouton, y pesquisas posteriores determinan que fue un modelo tipo E "Vis -a Vis" -de dos asientos enfrentados -. Viene con un conductor para manejarlo y varios bidones de un destilado del petróleo que luego llamaríamos Gasolina. Pese a su escaso éxito queda este día como fecha fundacional de la era automotriz nacional. Llega el primer automóvil registrado y documentado en la historia colombiana.

 

 

Ciento diez y seis años más tarde, la Fundación Museo del Transporte de Antioquia hace pública su intención de honrar el hecho, manifestando intención productiva de una réplica exacta del carro pionero. Se consiguió en Argentina el motor original monocilíndrico de tres caballos y medio de potencia y 35 k.p.h.; pero la idea evoluciona en el transcurso del tiempo para localizar uno genuino, y así traerlo a Colombia en calidad de objeto histórico y patrimonial. No obstante, el proyecto tendría que tener todo el cerebro pero sin perder el romanticismo inicial que salía del corazón de sus gestores. 

 

Seis integrantes de la FMTA encabezados por Don Arturo Vayda viajaron a Alemania luego de tres años de negociaciones para finalmente obtenerlo en Hamburgo. Salvo que fue fabricado en 1900 y que no es rojo como narran las crónicas sino de color morado, se trata del mismo vehículo en ellas reseñado. El destino del original fue menos grato que el de este sobreviviente centenario: el empedrado del Medellín de 1899 le entorpeció su andar, se varó más de una vez, a tal punto que también salió el primer chiste colombiano de carros: "capacidad para cuatro personas: un conductor y tres que empujan". Decepcionado de la compra, Don Carlos vendió el carro y luego de ires y venires terminó enterrado en una finca no sin antes ser juguete por piezas de los nietos de la dueña del predio. En adición, la guerra de los Mil Días estallaría dos días después de la llegada del De Dion Bouton primigenio.

Vehículos participantes

 

 

 

La aventura antioqueña en Europa

Esta vez viene para quedarse por siempre como patrimonio testimonial de los colombianos. Gracias al renovado sentido de amor por la historia hemos sido testigos de un proceso romántico en primera fila. Don Arturo Vayda, junto con Carlos Tisnés, Flavio Escobar, Juan Guillermo Correa, Jorge Gutiérrez, Sebastián Vargas y Carlos A. García ,con el espíritu de los ancestros colonizadores, viajaron a Hamburgo a tomar contacto con el modelo localizado en manos de un coleccionista al que se le contó de la importancia histórica que revestía la adquisición.

 

Pero la sorpresa reservada para todos se enmarca en este 2016 de gratos y a la vez, extraños pasos que da Colombia: tres oros olímpicos, una tercera copa Libertadores, un segundo campeonato en la Vuelta a España y hasta un premio Nobel de la Paz... tan sólo faltaba que por primera vez, Colombia participe en una de las carreras automotrices de modelos antiguos más emblemáticas del mundo: la Bornhams London to Brigton. 

 

Esta carrera reservada sólo a carros anteriores a 1905 conmemora el levantamiento de una de las leyes más extrañas de la historia automotriz, la de la "bandera roja". Previendo el peligro del automóvil en las calles, en 1861 las autoridades inglesas obligaron a que delante de los vehículos autopropulsados fuera un hombre de a pie que portase una bandera roja en advertencia de que detrás venía uno, que no debía sobrepasar los tres kilómetros por hora en ciudad. Se derogó en 1896 y se instituyó cada año dicha carrera conmemorativa. Desconocida para el colombiano de a pie pero obligatoria de agendar para el aficionado mundial.

 

Una vez adquirido el De Dion Bouton y con indicaciones básicas sobre su manejo, comenzó el periplo europeo: a bordo de un remolque tras una buseta Ford Transit alquilada, los nuevos propietarios recorrieron mas de mil kilómetros aprovechando para hacer fotos iconográficas: la catedral de Colonia y París con torre Eiffel y Arco del Triunfo sirvieron de marco -en la capital francesa hay una calle que conmemora a los fundadores de la empresa, pues ahí se estableció la fábrica-. Seguidamente, cruce del Canal de la Mancha en ferry hasta Inglaterra, y finalmente, la capital británica. Como curiosidad, días antes había pasado el presidente Juan Manuel Santos en su visita a Isabel Segunda. Quedaban tricolores nacionales en los postes de las avenidas.

 

...y el pabellón nacional también engalanaba al De Dion Bouton. El pasado sábado 5 de noviembre, la delegación colombiana, participó en eventos previos que incluyeron subastas de carros de igual generación. En medio de la elegancia inglesa, "Sir Arthur" y compañía parqueaban la nave nacional en medio de el Concourse D'elegance previo del Motor Show de la calle Regent. Se invitó a votación por internet y llegó la primera sorpresa de la jornada.

 

¡Colombia, Campeón... entre el público!

Así como se lee: el De Dion Bouton 1900 morado inscrito con el número 37, se ganó su primer campeonato: The Spectators Special Award, -Preferido por los Espectadores-. El trofeo le fue otorgado al grupo de FMTA por Ed China, el mecánico de confianza de Mike Brewer, estrella  del programa de Discovery Turbo "Joyas sobre Ruedas". Más meritorio  aun es que la participación colombiana es sólo una entre cerca de 600 vehículos y única por Latinoamérica.

 

Pero la apoteosis no para aquí como se narrará más adelante. El propósito del certamen no es la competencia como tal, pues no hay campeón ni subcampeón. Debido a la edad y a las limitaciones técnicas de los carros, se reconocen como ganadores a todos los que consigan recorrer los cien kilómetros que separan a Londres de Brighton en nueve horas y media. La carrera tuvo lugar el domingo 6 de noviembre con hora de largada a las 7 de la mañana. Este ánimo no competitivo contagió a otras celebridades como al ex propietario de la escudería Jordan y presentador del programa "Top Gear", Eddie Jordan. Dijo que la emoción se comparaba a la de su primera participación en la F1 y que todo el mundo debía tomar parte al menos una vez en la vida.

 

La partida tomó una hora y salieron en grupos de a veinte carros en medio de un sol radiante. Los primeros kilómetros transcurrieron en Londres recorriéndolos por si solos; pero al salir a carretera gozaban del acompañamiento de carros y personal de apoyo en la retaguardia. Don Arturo Vayda fue el piloto principal; pero cada cierto tiempo se turnaron los demás como copilotos, incluyendo al mecánico alemán Thorsten Fritz quien fue fundamental en la aventura. Los temores iniciales en cuanto a fallas menores de lubricación y transmisión resultaron infundados y el De Dion Bouton se comportó a la altura durante las siete y media horas que le tomó completar el centenar de kilómetros en un día nublado pero amable.

 

En efecto, el carro con sus ocupantes sobrepasó la puntualidad inglesa a las 2:30 pm de ese día, dos horas antes del cierre de carrera, y entre los cien que consiguieron finalizarla. Desde celular con WhatsApp prendido de bastón para toma de "selfies", la afición colombiana supo en tiempo real del objetivo logrado y a la línea de meta les aguardaba un reportero con micrófono. Don Arturo Vayda aprovechó el momento para narrar en inglés pero con entusiasmo paisa, la felicidad experimentada y la importancia detrás de la llegada. Poco después, nos llega otro Extra:

¡Atención Colombia: Tenemos un nuevo premio!

Como si fuera poco, un segundo galardón: Best International Entry. Los organizadores de la carrera, respaldada por el Royal Automobile Club (RAC) y patrocinada por Renault no sólo les otorgó el medallón compartido a la puntualidad -nunca se sabrá en que puesto llegaron y pasa a lo irrelevante-, sino que los testimonios harto contados allá por los integrantes de la FMTA sobre la importancia del carro para sus nuevos propietarios, hicieron que se les reconociera como la mejor llegada a meta de participantes extranjeros en esta edición de la carrera Londres - Brighton. Toda la historia del De Dion Bouton como el primer carro llegado a Colombia estuvo permanentemente divulgada y es evidente que fue tomada en cuenta. Este nuevo premio fue su consecuencia principal e incluso fue citado el hecho por la agencia Newspress.

 

Luego de un lapso de descanso y de visitar lugares fundamentales de la afición en Inglaterra quedaba preparar lo que será la segunda parte de este feliz periplo europeo: el regreso a Colombia. El De Dion Bouton fue alistado y embalado con el escrúpulo de una porcelana fina por el personal de Avianca en las bodegas del aeropuerto de Heathrow. Recientemente cruzó el Atlántico hasta arribar al José María Córdoba de Rionegro donde sólo quedan pendientes los trámites legales de nacionalización. Siguiente paso, su presentación social a toda Colombia. El carro llegó con kit completo de medallas, diplomas y elementos de la carrera que irán también a la FMTA

 

Más que el recuento de un evento pomposo o de una compra cara, esta crónica queda como testimonio adicional de un hecho que construye Sentido de Patria: Mucho más allá de premios y menciones, el acto de la FMTA de recuperar el primer automóvil que llegó a Colombia es quizás más loable pues de una vez por todas tenemos otra costura que refuerza nuestro tejido histórico nacional y con seguridad lo conoceremos, y rememoraremos como hace más de un siglo, a aquel magnate minero paisa le dio por traer de París a Medellín, semejante aparato que generaciones más tarde nos permitiría a muchos el tener uno propio en nuestros garajes y en nuestras calles.

 

 El Autor desea agradecer a los integrantes de la FMTA por su amable colaboración y su generosidad al compartir los pormenores del evento, sin las cuales éste cubrimiento no hubiese sido posible.

 

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