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Bienvenido, hoy es: 09 de abril de 2020

Desfile de vehículos antiguos en Manizales

Texto y Fotos : Camilo Ernesto Hernández Rincón
Especial para www.carrosyclasicos.com

El sábado anterior, mientras arribaban a los Hoteles Maloka y Babilonia del sector campestre de Santágueda los vehículos provenientes de Bogotá, Medellín, Cali y Pereira, se celebró la acostumbrada cabalgata en Manizales.Pero la gran novedad de este primer desfile presenciado en la capital del departamento de Caldas, fue que también, por vez primera, las candidatas al 37° Reinado Internacional del Café no lo hicieron en las tradicionales carrozas sino a bordo de los convertibles que encabezaban el cortejo.

 

 

ASÍ SE DESARROLLÓ:
Avenida Laureles, detrás del Centro Comercial Cable Plaza antes de las 11:00 am: Pese a las nubes avistadas hacia la cordillera, el sol dominaba la mañana y comenzaron a llegar a bordo de camiones niñera o por sus propios medios los autos participantes y empezaba la organización y el orden de salida. Mientras se cerraba el carril este-oeste de la avenida Santander y la gente se apostaba en las orillas, los amigos del tema “antiguos y clásicos” se abrazaban y departían historias en torno a sus máquinas, y los convertibles tomaban la delantera para acomodar a cada una de las 23 candidatas vestidas de manolas españolas, mientras se marcaban los respectivos países en los parabrisas. Cuando el reloj marcó las once y cuarto arrancó oficialmente el desfile precedido de la banda de la Policía Nacional y una comparsa de bailarines folclóricos que abrió el evento. A bordo de una niñera salió el primer carro: un Ford modelo T Touring de 1924 llegado de Medellín. Detrás comenzó oficialmente la fila de convertibles que rodaban por sus propios motores con las respectivas candidatas, encabezada por un Chevrolet sedán convertible 1929 en la que viajó la reina oficial de la Feria , seguida por la reina del departamento de Caldas a bordo de un VW Karmann Guia 1969, y así simultáneamente aparecían en órdenes alfabético de país y descendente de modelo. Los más abundantes eran los grandes descapotables de Detroit de los años sesenta acompañados de los infaltables deportivos ingleses, junto con dos Ford Thunderbird biplaza de los primeros tiempos y dos Chevrolet de pre y postguerra. Las dos notas curiosas fueron, que debido a la baja altura de los vehículos, el público (en especial los niños), tuvo la facilidad para poder saludar a las candidatas, y que éstas debieron viajar sin zapatos a fin de proteger la cojinería.

 

 

 

 

Una vez finalizado el cortejo real, venían detrás los demás carros participantes, (cerca de 85 vehículos en total) entre sedanes, cupés, deportivos, camionetas y camperos llegados de cuatro ciudades colombianas y afiliados a diversos clubes, especialmente al Autoclub del Pacífico y el Club Clásicos de Cali (que este año está cumpliendo 35 años de fundado y que participó con 21 vehículos), el AAAA, el Club Mustang de Colombia, el Club Antioqueño de Antiguos y Clásicos y CAVA de Bogotá, entre otras agrupaciones. A lo largo del desfile que cruzó el teatro Fundadores y el Parque Caldas, y tomó el centro de la ciudad por la Carrera 22, el sol y las nubes se turnaban para dar un clima cálido pero fresco. Mientras los termómetros registraban 24°C y los velocímetros de 10 a 20 KPH, el público se emocionaba y arrojaba sus impresiones. Algunos, fieles de toda la vida al reinado no sabían si admirar más a las candidatas o a los carros. Al azar se escuchó de un asistente que esta nueva modalidad de desfile estaba mejor que la de la tradicional cabalgata del día anterior. Las cámaras digitales, de video o de celular no tuvieron descanso, pues para muchos era la primera vez que presenciaban carros de época en cantidad. Mientras la gente admiraba el desfile, la curiosidad de espontáneos estuvo garantizada como de costumbre: “Oiga, en mi casa hubo un carro de esos”, “¿De qué año es éste?”, “Lo felicito por esa joya”. Estos comentarios también fueron moneda corriente en este desfile de estreno.

 

 

 

 

Al arribar a la Plaza de Bolívar, con el trasfondo la Catedral de Manizales, las candidatas descendieron de los respectivos carros para ser recibidas por sus edecanes. Algunos tuvieron dificultades para avanzar debido a la empinada topografía que necesariamente afecta algunos motores. Tres cuadras más adelante, a la altura del edificio de la Alcaldía Municipal , los participantes se estacionaron y se daba por terminado oficialmente el primer desfile de autos Antiguos y Clásicos de Manizales. Era la una de la tarde. Luego de este intermedio donde se intercambiaron impresiones iniciales del evento, varios decidieron tomar rumbo hacia la salida de la ciudad a la altura de la Clínica Santa Sofía donde hubo una segunda sesión de espera para almorzar y acarrear carros de nuevo en las niñeras, mientras otros subían al sector de Chipre a contemplar el paisaje. Esta zona de la ciudad dominada por el tanque de la empresa de Aguas y el monumento a los colonizadores es el mirador característico de Manizales hacia el imponente paisaje del Gran Caldas mientras se hace vuelo en parapente o se degusta la consabida oblea con arequipe; pero para los cientos de asistentes el principal objeto de observación eran los carros de época estacionados a ambos lados la avenida mientras conductores y pasajeros descansaban en el prado o comían en los restaurantes. Austin Healleys, MGs, Volkswagens y demás hicieron que el tránsito regular bajara de velocidad a fin de ser admirados.

 

 

 

ALGUNOS PARTICIPANTES NOTABLES
Además de los convertibles que hicieron el papel de carrozas reales, se puede hablar de carros clásicos, pero no en el estricto sentido de la palabra, sino de vehículos cuya presencia es constante y reconocida por los aficionados en la mayoría de los eventos nacionales. Tal es el caso de los Mustangs que ya no pueden faltar en los principales desfiles, Cuatro Volkswagens de los cuales había dos escarabajos del año 54 (uno de ellos convertible bicolor oriundo de Ghia), una camper del 64 con interior Westfalia y el ya mencionado Karmann. Dos pick ups de la GM : Una GMC 54 y una Chevrolet Apache modelo 61, un Lincoln Continental Coupé modelo 42, Ford A de 1930, otro Victoria Cupé de 1932 venido de Pereira, más un 34 roadster. Parejas raras veces vistas, especialmente en una ciudad que se inaugura en estas lides: Una de Ford Thunderbird 1955, otra de Austin Healley, dos ejemplares del Oldsmobile Holliday Cupé de 1955 (uno en rechinante color rosa), y muy especialmente, la de los dos Corvettes de 1958 y 1960. Se suman a esta lista de postín un Pontiac GTO 1966 convertible llegado de Medellín, un Fiat 1600 del 66 carrozado por Pininfarina, la réplica de un Bugatti de carreras de 1927, un pequeño Morris Minor de 1948, un Dodge Demon 1971 (el Muscle Car colombiano), entre otros.

Precisamente en estas tierras cafeteras no podían faltar los representantes de la doble tracción: a juicio de este cronista los dos mejores camperos fueron un Toyota Land Cruiser cabinado de 1968 con placas de antiguo, y en medio de varios Jeeps, destaca un sorprendente Willys color beige de 1946 totalmente original cuyo orgulloso propietario le ha dado refugio en Chinchiná. Del antes mencionado modelo T del año 24 que abrió la caravana, se puede decir que pocos manizalitas deben saber que además de ser declarado el gran carro mundial del siglo XX, un modelo similar fue el primer automóvil que llegó a esta ciudad hacia 1914, según las crónicas locales.

 

 

 

LAS REACCIONES. LA PRIMERA VEZ CON LA EXPERIENCIA DE VECES ANTERIORES.
Cuando se celebra un desfile de antiguos en cualquier municipio por primera vez, casi siempre nace de la iniciativa espontánea de un grupo de aficionados con carros viejos que no siempre son sinónimo de originalidad. El caso de Manizales (planificado desde Medellín en tiempo récord de un mes) arrancó felizmente al contrario y en esta oportunidad se podría decir que “el bebé nació con sus veinte dedos y sin barba”. El 99% de los carros participantes son originales por conservación o restauración, tal como lo atestiguan las abundantes placas azules de banda blanca. Para ser la primera vez que se organiza un certamen como éste se empezó con el pie derecho, teniendo en cuenta que muchas cosas se consiguieron con las uñas, y sería injustísimo señalarle sus ocasionales fallas; pero si es necesario reseñar una gran limitación que tuvieron sus organizadores: En palabras de Isabel Castaño y su hija Luisa Fernanda Ángel Castaño , responsables del desfile “faltó iniciativa de la empresa privada local y de ciertos medios de comunicación”. Este comentario deberá ser tenido en cuenta en un futuro, pues los desfiles de carros antiguos y clásicos ganan terreno a nivel nacional y son considerados en los calendarios feriales de muchos municipios, donde las fuerzas vivas locales los agendan con sentido de pertenencia. Pese a este comentario, Doña Isabel complementó más adelante: “Gracias a las gestiones del director de Cultura y Turismo de Manizales, Doctor Gilberto Cardona Rodas, fue posible realizar el desfile, contactar patrocinadores y traer los carros de las diferentes ciudades del país”.

Los participantes se llevaron una gran impresión tanto del evento como del comportamiento cívico de los manizalitas, (los grandes beneficiarios del desfile). Se dio pie a la alegría legítima, mas nunca al desorden. A esto sumémosle la limpieza de las calles y el orden garantizado por las autoridades policiales. Se está pensando en la periodicidad de su celebración y su conveniencia de realizarlo anualmente o cada dos años. No obstante la semilla quedó sembrada y Manizales se maravilló ante un evento novedoso que merece segunda, tercera e innumerables versiones, conquistando con el paso del tiempo un nuevo tipo de entusiastas que generarán conversaciones sobre carros de época a lado y lado de sus inclinadas calles.

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