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Bienvenido, hoy es: 18 de diciembre de 2017

Renault 12 y Dacia en la Costa Norte Colombiana

Por Roberto Nigrinis

 

Casos más recientes los constituyen los Dodge Dart y Coronet, a los cuales se les han sumado en los últimos años los Renault 12 y los Dacia.

 

Hay una región en nuestro país donde estos lóngevos automóviles y camionetas tienen una gran presencia y reconocimiento; nos referimos a la costa atlántica, en donde departamentos como Cesar, Magdalena y Atlántico, cuentan con una gran población de estos vehículos. Es muy común observar estos fieles aparatos desempeñarse como taxis y vehículos de carga sin importar su estado de conservación. Proceden de lugares tan disímiles y lejanos como Bogota, Bucaramanga y municipios de Cundinamarca como Facatativa, Mosquera o Chía. Muchos han sido taxis en sus lugares de origen y en general están cargados de cientos de kilómetros y de kilos de soldadura y maltrato.

 

 

 

Día a día, sin importar la hora, el tipo de carga a transportar o las condiciones climáticas o de las vías, estos nuevos gladiadores de los caminos reemplazan muchas veces a los tradicionales camperos, constituyéndose muchas veces en la única opción de transporte en lejanas e inhóspitas regiones.

 

 

 

Por eso es común observar a estos fieles vehículos, en lugares como Pelaya, San Martín, Curumaní, Aguachica o Bosconia, o incluso en ciudades grandes como Barranquilla o Santa Marta, estacionados esperando a sus pasajeros, o por el contrario con varios cientos de kilos de personas o carga, camino a cualquier municipio o vereda vecina.

 

Así como la región del eje cafetero en nuestro país es considerada la segunda patria del Jeep Willys, de ahora en adelante podremos decir también que la segunda patria del Renault 12 y del Dacia es la Costa Norte de nuestra patria, lugar que envuelve el realismo mágico de su entorno descrito magistralmente por el Nóbel colombiano Gabriel García Márquez en sus inolvidables obras y la dura realidad que viven sus alegres habitantes, pese a la pobreza de muchos de ellos y la difícil situación de orden público que deben soportar desde hace muchos años.

 

 

 

Estamos seguros que los directivos y funcionarios del Grupo Renault, o los de Sofasa Renault, empresa que ensambló en Colombia los Renault 12, entre 1973 y 1981, o los directivos de Dacia en Rumania, o sus importadores, jamás imaginaron que sus vehículos subsistirían en lugares tan lejanos y exigentes, después de tantos años y mucho menos que se convertirían en aliados del desarrollo de lejanas y sufridas regiones de un país del tercer mundo llamado Colombia, transitando sin descanso por caminos polvorientos, sin importar si llueve, truena o relampaguea.

 

 

 

 

 

 

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