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Bienvenido, hoy es: 17 de diciembre de 2017

Cartagena Legendaria

 

CARTAGENA LEGENDARIA

El encuentro nacional de Autos Antiguos y Clásicos “Cartagena Legendaria”, resultó igual a la imagen corporativa de la marca que convoca a su ente organizador, el Mercedes Benz Club de Colombia; una estrella de tres puntas: La ciudad colombiana considerada Patrimonio de la Humanidad, reuniendo algunos de los más ilustres vehículos decanos de la automoción nacional, gracias al club de la empresa que literalmente inventó el automóvil. Semejante trilogía se dio entre el jueves 21 y el lunes 25 de mayo del presente 2009.

Texto y Fotos: Camilo Ernesto Hernández Rincón
Especial para www.carrosyclasicos.com

 

Este evento reconocido oficialmente por el FIVA (La Federación Internacional de Vehículos Antiguos), con la entusiasta participación de clubes nacionales como el CAVA, el de Antiguos del Pacífico y el AAAA de Cali, el ACLA de Medellín, el CLAC, el Museo Club JARRAS, entre otros, tuvo su centro de operaciones en el Hotel Las Américas donde se congregaron vehículos, propietarios y aficionados en general llegados desde las principales ciudades colombianas cruzando de nuevo las llanuras de la costa Caribe a lomo de camiones-niñera no sólo para departir por enésima vez experiencias sino para permitir a los públicos cartagenero y barranquillero (éstos últimos el sábado 23) contemplar el espectáculo del carro de época en sus calles. No sólo costeños y cachacos visitantes disfrutaron como de costumbre. La presencia de delegados extranjeros del FIVA y de otros entes automotores oriundos de Uruguay, Brasil y Venezuela, entre otros, rubricaron el acontecimiento y le dieron el debido sabor internacional con el que Colombia ha quedado agendada. Precisamente de la vecina Venezuela vinieron participantes del viaje que a lo largo de toda América en cuatro carros bien diferentes entre si; pero que dejan ver la tenacidad de sus pilotos: Un Chevrolet Fleetmaster Coupé 1947, un Mercedes 190 (originalmente en manos de colombianos), una camioneta Renault Juvaquatre de finales de los 30 (bisabuela de nuestras recordadas Breaks y Nevadas), y otra inédita Station Wagon en Colombia: La sorprendente Pontiac Safari 1957 azul con blanco, prima hermana de la respectivas Chevrolet BelAir y Nomad. ¿Qué más podía pedirse?


Desde luego la tertulia al por mayor, el reencuentro con amigos al tenor del sempiterno amor por los carros, la infaltable pasarela comentada por locutor, el goce de actividades como la rumba del viernes en la noche a la orilla del mar donde la gente de a pie vio por primera vez a algunos de los autos participantes. Los niños, como no, gozaron de lo lindo y hablaban de los carros como conocedores. Hasta esposas y novias, casi siempre declaradas viudas por corto tiempo a causa de la afición de maridos y compañeros a este microcosmos maravilloso, la pasaron de primera y manifestaron congratulaciones a los organizadores al sentirse todos integrados y parte de un momento maravilloso. Todo continuaría al día siguiente con el trayecto por la ruta de la cordialidad entre Cartagena y Barranquilla donde la mayoría circularía bajo la canícula caribeña entre sabana semidesértica y costa (no sin lamentar varados) para llegar la arenosa, y ganar los parqueaderos del señorial Hotel del Prado donde al medio día esperaba a todos un almuerzo con mini carnaval incluido. A la entrada del hotel la gente aguardaba para ver entrar (y luego salir de regreso) a toda la comisión de cornetas roncas, aletas estilizadas, deportivos, camperos, y demás representantes de la historia del automóvil para aspirar al menos a una foto. Finalizado el evento, de nuevo a Cartagena para reposar un poco y prepararse para el gran cierre dominical: Desfile por las calles de la Ciudad Heroica con las murallas de fondo desde las 4:30 de la tarde hasta la caída el sol y la recepción de cierre en el centro de convenciones con cena y música. Esto incluyó reconocimientos por parte del FIVA y clubes asociados nacionales que reconocían la labor de Álvaro Peña, Mauricio Mora y el equipo logístico por la impecable organización que derivó en un momento de goce inolvidable tanto para los participantes como para los cartageneros que tuvieron la bendición de contemplar la historia automovilística nacional en sus calles. Quedaba oficialmente cerrado el evento que en realidad concluiría a la mañana siguiente con la salida de todos a sus lugares de origen, y de paso se lanzaba el certamen del año siguiente: Medellín 2010 en el marco de la Feria de las Flores convocará el próximo encuentro.

La Alineación de participantes

Como era de suponerse, Mercedes Benz llevaba la mayoría: Curiosamente no había un solo 180 tipo “pontón”; pero abundaron los 280 convertibles de los años 70, los “pagodas” con y sin techo removible, un par de fastuosos 300 negros que dejaban en claro el lujo de la marca, en especial el imponente “Adenauer” de 1956, algunos 220, con su características farolas verticales, de los cuales había dos coupés, un convertible de conducción femenina y al menos un sedán tipo “colas”, dos vernáculos 170 verdes, de los cuales uno era un convertible del tipo S, ejemplares de las series 200 y 300, entre otros representantes de la estrella de tres puntas de Stuttgart. La competencia teutona la componían BMW 2800, los Porsches 911 y sólo un VW escarabajo. El segundo lugar en asistencia lo ocupó la parafernalia existente de deportivos europeos de la postguerra, claro está, con mayoría inglesa: MG, Triumph y especialmente los Jaguar XK y tipo E que no dejan espectadores indiferentes a su paso, sin olvidar a tres Alfa-Romeo, un par de FIAT 1600 Spyder de 1964 con su línea oriunda de Pinifarina, y como productos sofisticados de Detroit, Corvette de la primera mitad de los años 60 con al menos un par de representantes de la línea Sting Ray, Thunderbird de 1955 y 56, una buena cantidad de Mustang, un ya característico Pontiac GTO azul de Medellín, entre otros deportivos a cielo abierto.


Entre los más antiguos no hubo cantidad pero si calidad. 1915 es el año de partida de la exhibición con dos estupendos Ford T Speedster para carreras escrupulosamente preparados por más de un año bajo las toldas de Callegari Motors que daban la bienvenida a los asistentes del Hotel Las Américas, junto con el modelo A Speedster blanco 1928 que también se ha hecho animador de estos certámenes. Un par de modelos A:  Un Phaeton rojo 1929 con placas originales bogotanas de la época y una bella pick up verde oscura que aspira a cruzar los Andes en próxima expedición. También de la competencia, otro animador recurrente: El Chevrolet Phaeton azul 1929 de dirección a la derecha y dos exóticos: Un Pontiac 1928 azul oscuro también Phaeton con su cabeza de indio tapando el radiador y un Hudson amarillo de 1930 con su tablero Art Deco. Ambos carros provenientes de Medellín. Salvo un Ford 1938, no hubo más representantes de esta década. Un Chevrolet convertible de 1941 y un Dodge 1947, más dos Jeeps de la Willys y un AM General con remolque. Como no, había representantes estadounidenses de Detroit de los años 50 (sin ellos, no hay certamen ni nada), entre los que destacan un Mercury Sedán 1950 azul claro, Chevrolet 1956 sedán sin parales, otros dos Chevrolet convertible del 50 y del 53 (carrocería sobradamente justificada en semejante clima), un Ford coupé 1955 de Cali cariñosamente llamado “Zorrillo” por su combinación en blanco y negro, el único Cadillac del evento; pero el mejor de todos: el Coupé de Ville 1959 blanco con sus astronómicas aletas y stops para mantenerse lejos del alcance de los niños, no sea que se saquen un ojo y un exótico Chrysler Highlander convertible de 1950 que tristemente no pudo salir debido a un percance de transporte que le costó una puerta aporreada. A falta de carros musculados de los años 60, hubo un Chevrolet Impala blanco (tan relacionado hoy con la cultura Hip-Hop), el GTO antes mencionado y el rebelde criollo que abrió los años 70: Dodge Demon naranja de techo vinílico negro, mas una partida de Datsun Z japoneses.


Cartagena disfrutó así de un merecido homenaje, regalo del resto de Colombia y del Club Mercedes Benz, cuya organización salió por encima de lo esperado, con reconocimiento internacional, saldo a favor para todos, y la alegría de esperar al evento del próximo año en la capital antioqueña bajo el pretexto de reunir de nuevo a los amigos cultores del carro antiguo y clásico para disfrute de todos.

 

 

 

 

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