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Bienvenido, hoy es 27 de July de 2026

BBT: Mucho más que un proveedor de repuestos

Cada cuatro años, el pequeño pueblo alemán de Hessisch Oldendorf se convierte en la capital mundial del Volkswagen clásico. Miles de aficionados llegan desde todos los rincones del planeta para participar en el encuentro más importante dedicado a los modelos históricos de la marca. Sin embargo, para quienes tienen el privilegio de vivir esta experiencia desde adentro, la verdadera historia comienza un día antes y varios cientos de kilómetros al oeste, en Bélgica.

 

Por: Rodrigo Kurmen Figueroa

Especial para www.carrosyclasicos.com

 

Cada cuatro años, el pequeño pueblo alemán de Hessisch Oldendorf se convierte en la capital mundial del Volkswagen clásico. Miles de aficionados llegan desde todos los rincones del planeta para participar en el encuentro más importante dedicado a los modelos históricos de la marca. Sin embargo, para quienes tienen el privilegio de vivir esta experiencia desde adentro, la verdadera historia comienza un día antes y varios cientos de kilómetros al oeste, en Bélgica.

 

 

Allí, en Sint-Job-in-’t-Goor, tiene lugar uno de los eventos más esperados por la comunidad Volkswagen internacional: el BBT Open House & Convoy, una tradición que ha trascendido el concepto de una simple reunión de aficionados para convertirse en un auténtico punto de encuentro entre amigos, coleccionistas y apasionados por estos automóviles.

 

 

 

Cuando una empresa abre las puertas de su casa
En muchas compañías, una visita a sus instalaciones consiste en un recorrido por oficinas y bodegas. En BBT ocurre algo completamente diferente.
El Open House representa una invitación a conocer el corazón de la empresa. Durante una tarde de puertas abiertas, visitantes provenientes de todos los continentes recorren las instalaciones donde diariamente se desarrolla una de las operaciones de suministro de repuestos para Volkswagen clásicos más importantes del mundo

Pero la experiencia va mucho más allá de conocer procesos logísticos o almacenes. Es la oportunidad de comprender la filosofía de una empresa familiar que ha construido su prestigio durante décadas sobre tres pilares: conocimiento, calidad y cercanía con la comunidad Volkswagen.
Durante nuestra visita tuvimos además el enorme privilegio de conocer la empresa desde su interior, conversar con su equipo humano y descubrir una de las colecciones privadas de Volkswagen clásicos más extraordinarias de Europa: la colección personal de Bob de BBT.

Cada vehículo conserva una historia. Cada restauración refleja décadas de búsqueda, investigación y pasión. Allí se encuentran modelos que difícilmente pueden verse reunidos incluso en los museos especializados más importantes del mundo.
Fue precisamente de esa colección de donde Bob tuvo la enorme generosidad de confiarme el volante de uno de sus automóviles más especiales: un magnífico Volkswagen Karmann Ghia Cabriolet Lowlight de 1958, con el que tendría el honor de participar en el convoy hacia Hessisch Oldendorf acompañado por mi esposa y mi hijo. Un gesto que permanecerá para siempre entre los recuerdos más especiales de nuestra familia.

 


Mucho más que un Open House
El miércoles 24 de junio de 2026, las instalaciones de BBT recibieron a cientos de visitantes para compartir una jornada marcada por la hospitalidad belga.
Música, una gran parrillada, bebidas ofrecidas por la casa y largas conversaciones entre automóviles clásicos fueron el escenario perfecto para que personas que apenas unas horas antes eran desconocidas terminaran compartiendo historias como viejos amigos.
En un mundo donde muchas empresas organizan eventos para promocionar sus productos, BBT parece seguir una filosofía diferente: primero construye relaciones; después llegan los negocios.

 


Y quizás esa sea una de las razones por las cuales quienes visitan BBT siempre desean regresar.
El convoy que une a la comunidad Volkswagen
La mañana del jueves 25 de junio comenzó muy temprano.
Desde las 7:30 a.m. los participantes registrados fueron recibidos con un desayuno ofrecido por la organización. Poco después llegó la reunión de pilotos, la entrega del tradicional roadbook, la distribución de las placas oficiales del convoy y las últimas recomendaciones antes de partir.
A las nueve de la mañana ocurrió uno de esos momentos que cualquier aficionado al Volkswagen sueña con presenciar.
Más de 200 Volkswagen clásicos comenzaron a desplazarse en perfecta formación bajo escolta policial, abandonando las instalaciones de BBT rumbo a Alemania.

 


El recorrido comprendía cerca de 395 kilómetros, atravesando Bélgica, los Países Bajos y Alemania hasta llegar al centro de Hessisch Oldendorf, utilizando principalmente las autopistas A21, A67, A40 y la legendaria Autobahn A2.
Para un automóvil moderno podría representar poco más de cuatro horas de viaje.
Para más de doscientos Volkswagen históricos, significó un desfile inolvidable que despertó la admiración de miles de personas a lo largo del camino.
No era simplemente una caravana.
Era probablemente el museo Volkswagen rodante más grande del planeta.
Una comunidad verdaderamente global
Quizás el aspecto más sorprendente del convoy sea comprobar hasta dónde puede llegar la pasión por estos automóviles.
Entre los asistentes se encontraba el grupo Eurovoyage, integrado por 24 entusiastas procedentes de Estados Unidos que enviaron 13 de sus propios Volkswagen por barco cruzando el Atlántico hasta el puerto de Amberes únicamente para participar en el convoy de BBT, continuar hacia Hessisch Oldendorf y posteriormente asistir al European Bug-In.
También estuvieron presentes extraordinarios coleccionistas internacionales como Stephen Pang, llegado desde Malasia con su impecable Split Window; Yanto Widodo, fundador de Terror Garage, quien viajó desde Indonesia acompañado de su espectacular Hebmüller; y Jeremías Longman, procedente de Nueva Zelanda con un extraordinario Karmann Ghia Lowlight.

Y allí también estaba Colombia.
Nuestra presencia, como familia colombiana, fue recibida con un cariño que difícilmente puede describirse con palabras. En ningún momento nos sentimos visitantes. Desde el primer instante fuimos tratados como amigos.
Eso explica por qué BBT ha logrado algo que muy pocas empresas consiguen: convertir clientes y proveedores en una auténtica familia internacional.
Bob, Frederik y Nicolas: el rostro humano de BBT
Detrás de la magnitud de BBT existe una familia.
Bob representa la experiencia, el conocimiento y una pasión inagotable por el Volkswagen clásico.

Frederik aporta una energía contagiosa, cercanía y una enorme capacidad para hacer sentir bienvenido a cada visitante.
Nicolas complementa ese espíritu familiar con profesionalismo, dedicación y un compromiso permanente con la comunidad Volkswagen.
Sin importar si alguien llega desde Bélgica, Colombia, Malasia, Indonesia, Estados Unidos o Nueva Zelanda, todos reciben exactamente la misma atención, el mismo respeto y la misma calidez.
Esa cultura organizacional no puede improvisarse.
Se construye durante años.
Y se percibe en cada conversación, en cada saludo y en cada detalle del evento.
Más allá de los repuestos
Sería muy fácil definir a BBT como uno de los mayores proveedores europeos de repuestos para Volkswagen clásicos.
Pero esa definición resulta insuficiente.
BBT distribuye piezas, sí.
Sin embargo, lo que realmente mantiene en movimiento es una comunidad mundial.
Conecta restauradores, coleccionistas, talleres, clubes, familias y amigos que encuentran en estos automóviles un lenguaje común.
El Open House y el Convoy son quizás la mejor demostración de esa filosofía.
No se trata únicamente de conducir hacia Hessisch Oldendorf.
Se trata de compartir el camino.
Una experiencia que deja huella
Existen viajes que se recuerdan por los lugares visitados.
Otros permanecen en la memoria por las personas que se conocen.
Nuestra experiencia con BBT pertenece a esta última categoría.
Tuvimos el privilegio de conocer una empresa excepcional desde su interior, descubrir la extraordinaria colección de vehículos históricos de Bob, conducir uno de sus automóviles más emblemáticos, recorrer Europa junto a más de doscientos Volkswagen clásicos y, sobre todo, comprobar que detrás de una de las empresas más reconocidas del mundo Volkswagen existe algo mucho más valioso que un catálogo de repuestos.
Existe una familia.

Y cuando una empresa consigue que personas llegadas desde Colombia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Indonesia, Malasia y tantos otros países se sientan como en casa, deja de ser únicamente una empresa para convertirse en un verdadero punto de encuentro de la comunidad Volkswagen mundial.
Por eso, antes de que Hessisch Oldendorf abra oficialmente sus puertas cada cuatro años, el viaje comienza realmente en Bélgica.
Y ese viaje tiene un nombre: BBT.

 

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