XV Convención nacional de entusiastas Volkswagen, Barichara Santander 2022

Por décima quinta oportunidad, y segunda después de la pandemia del coronavirus, tuvo lugar una nueva edición de la Convención nacional de entusiastas Volkswagen, organizada poco después de la decisión de 2021 en Cartagena que arrojó dos sedes que fueron descartadas poco después en beneficio del “Pueblo más bello de Colombia”… y en efecto, Barichara en Santander, recibió a cerca de doscientos vehículos participantes de la marca que significa “Carro popular” en alemán. 

Por: Camilo Ernesto Hernández Rincón

Imágenes: Camilo Ernesto Hernández Rincón

Especial para Carros y Clásicos.com

 

Este casi doble centenar lo constituyeron en su mayoría, y como era previsible, el eterno “Escarabajo” en multiplicidad de modelos, versiones y presentaciones de acuerdo al gusto o al criterio del dueño; pero según manifestaron sus organizadores, la calidad de los participantes va en aumento a cada año: sus propietarios se esmeran cada vez más en presentar sus carros, hubo mayor participación de ejemplares con placas azules que denotaban su legitimidad de época; pero lo más sorprendente fue la aparición de todas aquellas derivaciones naturales y obligatorias del simpático insecto motorizado atrás con enfriamiento por aire:

Las demás obligaciones, como no, son las icónicas furgonetas “Kombi” o “Transporter”, en donde la T1, es la favorita, seguida de la T2 que pone además a las muy preferidas Westfalia. Lo sorprendente fue la copiosa presencia de la versión T3, más exactamente, cuatro ejemplares de la cual, en la misma Colombia, es bien escasa. No fue la única sorpresa: se dio una muy buena presencia del también raro para el país, Safari. Casi una decena de ellos resultaron como pez en el agua movilizando dueños y familias felices por los hermosos paisajes santandereanos, al cual se le sumó toda una “rara avis”: el VW Hiltis, vehículo todoterreno de motor delantero para fines militares del que llegó uno a Colombia, casi que único en toda Suramérica y que, en los desfiles de Feria de Flores en Medellín, es participante habitual.

 

Por lógica, el tipo 3 (1500/1600) estaba, así como el Karmann Ghia, e incluso una Brasilia. Mucho menos de motor delantero con radiador; pero al menos un Golf Cabrio de primera generación y al menos dos New Beetles también participaron, y hasta un Porsche 356. Las imágenes que se exhiben aquí demuestran muy bien el nivel y la especialidad de los participantes que entre el viernes primero y el lunes festivo 4 de julio, se dieron cita en el Alejandría Resort, a mitad de trayecto en la vía que comunica a San Gil con Barichara.

Las actividades que rodearon el encuentro estuvieron al nivel de los participantes: caravana el sábado 2 al Parque Nacional del Chicamocha, “Panachi” para completar el mítico cañón. Al día siguiente, subir a Barichara para complementar sus calles empedradas y sus casas tradicionales con la colorida caravana de VW. Allá la organización fue objeto de homenaje por parte de las autoridades que le concedieron las llaves de la ciudad a sus organizadores, encabezados por su gestor tradicional, Kike Llamas con todo y su familia. De igual modo, el evento tuvo su responsabilidad social, con una fundación sangileña para niños y jóvenes de familias ausentes, quienes por un día se sintieron acogidos genuinamente y con calor de hogar, por parte de los participantes. Entre las demás actividades nocturnas se incluyeron la recepción en traje blanco del día viernes 1, la fiesta setentera de la noche siguiente con música salida de genuinos discos de larga duración, y el cierre en piscina del domingo.

Manifiesta igualmente Kike Llamas, que la calidad final del encuentro estuvo asegurado, en parte por el nivel de vehículos y propietarios que legítimamente se esfuerzan por mejorar sus VW, que el clima, el paisaje y hasta la correcta elección de alojamiento concentraron debidamente a todos. El éxito que se respiró al final, también dejó definida la siguiente versión del encuentro, la número 16, que para las mismas fechas del 2023 tendrá lugar en Santa Helena, en el Valle del Cauca.

El autor desea agradecer a Kike Llamas y a su familia, sin cuya valiosa ayuda no habría sido posible el presente cubrimiento.

 

 

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